Naciones Unidas destaca el Rol de la Guerra contra las Drogas en la Vigilancia Racista

El 28 de junio la Oficina del Alto Comisionado de Derechos Humanos de Naciones Unidas publicó su informe “Agenda hacia un cambio transformador por la justicia y la igualdad raciales”, el cual recalca la omnipresente discriminación que enfrentan los africanos y los afrodescendientes en todo el mundo. El informa también señala el hecho de que "el racismo sistémico y la persistente, dañina y degradante asociación de la negritud con el crimen y la delincuencia también moldean la interacción de las personas de ascendencia africana con las fuerzas de orden y el sistema de justicia penal".

El informe habla de cómo el control de drogas fomenta los sistemas racistas y pide explícitamente a los Estados que eliminen las leyes y prácticas que perpetúen la discriminación racial tanto en la aplicación de la ley como en el funcionamiento de la justicia penal. En línea con la normativa internacional de derechos humanos, la iniciativa promueve una reforma a la política de drogas, y a todas las leyes y prácticas discriminatorias.

El informe incluye dos aspectos cruciales para las personas que trabajan en políticas de drogas: la reducción de daños y los temas relacionados con los derechos humanos. En primer lugar, el informe y la nota de prensa que lo acompaña, amplifican los datos académicos y de la sociedad civil que demuestran resultados desproporcionadamente adversos para las personas de ascendencia africana en contacto con las fuerzas de orden en comparación con otros grupos raciales y étnicos. Esto incluye controles, detenciones y encarcelamientos desproporcionados por delitos relacionados con drogas. La nota de prensa concluye categóricamente que "las personas de ascendencia africana se ven afectadas de manera desproporcionada por políticas de drogas excesivamente punitivas y es más probable que sean detenidas, registradas, arrestadas, condenadas y sentenciadas a muerte por delitos relacionados con drogas".

La investigación llevada a cabo por Release en el Reino Unido sobre prácticas desproporcionadas de detención y registro relacionados con drogas en personas de color, así como el análisis de Harm Reduction International, que muestra que los ciudadanos extranjeros están sobrerrepresentados en el corredor de la muerte por delitos de drogas, especialmente en Asia y Oriente Medio, respaldan las conclusiones de la ONU.

Además, el informe concluye que hay tres contextos que subyacen en la gran mayoría de las muertes por intervención policial (>85%):

  • la vigilancia de delitos menores, de infracciones de tránsito y la detención por sospecha
  • la intervención de las fuerzas de orden como primera respuesta frente a crisis de salud mental
  • los operativos especiales de policía, muchos de los cuales son acciones relacionadas con la guerra contra las drogas

En el marco de los operativos especiales de policía relacionados con drogas, la nota de prensa destaca el asesinato de Breonna Taylor en los EEUU como resultado de una redada de drogas, así como el asesinato de João Pedro Santos Pinto, un niño afrobrasileño de 14 años, en el marco de un operativo antinarcóticos conjunto.

Trágicamente, ese tipo de casos no son raros. Desde el oficial de policía que disparó a Philando Castille arguyendo que el olor a cannabis lo hizo temer por su vida, hasta las decenas de muertes relacionadas con las drogas y el alcohol documentadas en la base de datos de The Guardian sobre muertes de indígenas bajo custodia policial en Australia, la guerra contra las drogas sigue siendo utilizada como justificación de la violencia policial racista.

Este mismo mes, la policía mató a un hombre romaní llamado Stanislav arrodillándose sobre su cuello en Chequia. En el expediente oficial de la policía, a la que inicialmente se llamó para reportar un altercado y daños a automóviles, se enfatiza el uso de anfetaminas por parte de Stanislav como causa de muerte, por sobre el fatal procedimiento de detención utilizado. Si no hubiera sido por los transeúntes que filmaron el incidente, el público probablemente no estaría al tanto de lo que realmente sucedió.

Se requiere un activismo urgente y persistente contra el racismo de parte de todos los actores involucrados a todos los niveles, que incluya especialmente a los activistas de las políticas de drogas y la reducción de daños, dado el rol preponderante de la guerra global contra las drogas en la vigilancia racista y en la mantención de las estructuras de poder racistas.

La recopilación de datos, especialmente los que provienen de la comunidad y la sociedad civil, sigue siendo un nudo crítico en nuestro trabajo para enfrentar los legados racistas y poner fin a la aplicación racista de la ley de drogas. Debemos responsabilizar a los gobiernos en todos los niveles de decisión para garantizar la rendición de cuentas y la reparación, en consonancia con la propuesta del informe por una agenda transformadora mundial en pos de la justicia y la igualdad raciales. Es hora de actuar.