Nadie debería pasar por esto: experiencias de COVID-19 entre usuarios de drogas en situación de calle en Sudáfrica

Fuente: MJ Stowe

Para disminuir el riesgo de transmisión de la enfermedad provocada por el coronavirus 2019 (Covid-19), los países a través del mundo han implementado una serie de restricciones al contacto y desplazamiento en el espacio público. En Sudáfrica, desde el 16 de marzo se encuentra en vigor un período de confinamiento previsto inicialmente hasta el 21 de abril. Sin embargo, una extensión fue recientemente anunciada, lo que mantendrá al país bajo medidas restrictivas por dos semanas más. Bajo estas medidas de confinamiento, las personas sólo pueden salir de su lugar de residencia por razones claramente definidas por el gobierno sudafricano. Dichas restricciones tienen repercusiones importantes en las personas en situación de calle, especialmente en aquellos que consumen drogas, cuyas condiciones de vida pueden verse deterioradas en contextos de movilidad restringida. 

En la primera línea con las personas que consumen drogas

Vivir en la calle y no poder moverse libremente es problemático, especialmente si se requiere comprar drogas a diario. Desafortunadamente, las personas dependientes de los opioides – conocidas en Sudáfrica como nyaope, unga o whoonga – enfrentan el desafío de necesitar dosis diarias de droga. Si además viven en situación de calle corren el riesgo de ser controladas y arrestadas por la policía durante el trayecto efectuado para comprar drogas, lo que frecuentemente les trae consecuencias nefastas.

También hay reportes de vendedores que han subido los precios de sus productos, de gente haciendo fondo común para comprar cantidades más grandes de droga y luego revenderla a un precio más alto en sus comunidades. 

Los desafíos que enfrentan las personas en situación de calle que consumen drogas se ven incrementadas por el hecho que las fuentes usualmente utilizadas para obtener dinero no están disponibles durante el confinamiento. Con gran parte de la gente de clase media aislada en casa, hay muy pocas posibilidades de hacer dinero a través de pequeñas actividades ilegales o de la venta de artículos a los transeúntes.

Sin lugar fijo de residencia

En Ciudad del Cabo, las personas en situación de calle – que actualmente no tienen lugar fijo de residencia – están siendo albergadas en varios sitios especialmente habilitados para recibirlos. Teóricamente, dicho traslado es voluntario y se realiza con el consentimiento expreso de las personas implicadas, sin embargo, han aparecido numerosos reportes que contradicen esta indicación. Según información y reportes extraoficiales sobre las condiciones y servicios ofrecidos en dichos sitios, un número considerable de personas ha demostrado interés en ser trasladada a lugares seguros.

Organizaciones de la sociedad civil han facilitado el traslado de muchas personas en situación de calle hacia sitios seguros, cerciorándose de que éstos puedan llevar consigo sus pertenencias y de que lleguen seguros a su destino.

Una vez en el lugar, las personas son asignadas a una gran tienda de campaña donde podrán residir por un período indeterminado de tiempo. En el albergue de Strandfontein [Imagen 1], las personas duermen cerca unos de otros y, además del riesgo potencial de exposición al COVID-19, quienes experimentan síntomas severos de abstinencia a los opioides cuentan con poca o ninguna privacidad, a menos que traigan consigo una carpa individual. En una de mis primeras visitas al lugar, me enfoqué en identificar y registrar los datos de quienes experimentaban síndrome de abstinencia a los opioides. Mi enfoque consistía en involucrarme compasivamente con ellos, escuchándolos con empatía y reconociendo el dolor y la angustia que estaban viviendo. Durante las cuatro horas que pasé en el lugar, estuve en contacto con más de 25 personas que estaban atravesando una abstinencia dolorosa.

Imagen 1: Al interior de una de las carpas que albergan cientos de personas en situación de calle que han sido reubicadas en Strandfontein, Provincia Occidental del Cabo, Sudáfrica

Síndrome de abstinencia: una experiencia aleccionadora

La intensidad del síndrome de abstinencia varía en un rango que va de leve a severa. Haber visto a amigos y clientes, con quienes he mantenido relaciones de larga data, atravesar la terrible experiencia de la abstinencia a los opioides ha roto mi corazón. Nadie debería pasar por esto. Y para aquellos que no han experimentado antes la abstinencia a los opioides, el dolor y la angustia pueden ser tan abrumadores que la vida les parezca insoportable.

Esto implica ver seres humanos vomitando, llorando y suplicando por algún tipo de ayuda. Lo que sea que detenga el “mono” (término coloquial que designa la abstinencia), alivie el dolor indescriptible y permita quedarse dormido, aunque sea por un minuto. Mirar a los ojos a un ser humano que esté pasando por esto es una experiencia aleccionadora, que llega al fondo del alma y remueve cualquier sentido de empatía que alguien pueda tener.

Sentado junto a un amigo cerca de su carpa, él gritó “¿por qué a mí?” Mientras las lágrimas caían por su rostro, pegándose a su piel húmeda, me dijo “Ellos no entienden lo que significa estar en abstinencia, experimentar eso. Nunca lo sabrán, pero se ríen y se burlan de mí”. Nunca le pregunté a mi amigo quiénes eran “ellos”, pero asumo que eran otros residentes del albergue. Me senté junto a mi amigo por un rato largo, casi en silencio, mientras él trataba de cerrar los ojos y disociarse del dolor.

Los servicios esenciales de reducción de daños traen esperanza

Mientras escribo esto, puedo decir que muchos de mis amigos y otras personas sufrientes que conocí durante mi visita, han recibido apoyo. Muchos de aquellos con síndrome de abstinencia leve a moderada han recibido los medicamentos necesarios para aliviar algunos de los extenuantes síntomas. Mientras otros han iniciado un programa de sustitución de opioides, donde están recibiendo metadona o buprenorfina-naloxona. Actualmente, existe un esfuerzo coordinado por parte de varias instituciones colaboradoras por iniciar y mejorar esta iniciativa. Adicionalmente, múltiples organizaciones han comprometido financiamiento para que la iniciativa se mantenga en el futuro. 

Aun cuando la visita fue devastadora, me fui del lugar con cierto optimismo al saber que hay organizaciones e individuos que se preocupan y trabajan sin descanso para asegurarse que otros, como mi dolorido amigo, reciban apoyo y alivio.

* SANPUD es una organización registrada sin fines de lucro compuesta por instituciones colaboradoras dirigidas por usuarios de drogas que trabajan por la defensa de sus derechos. Además, buscamos desmantelar los mitos, la hipocresía y el falso conocimiento que orientan la forma en que la sociedad entiende las drogas, sus usos y a las personas que las consumen.