Nepal, ¿el nuevo Afganistán?

 

El actual clima de incertidumbre e inestabilidad política que vive el país nepalí está provocando que las autoridades pasen por alto el alarmante incremento en el consumo y la exportación de drogas a otros lugares del mundo que solo beneficia a las múltiples fracciones armadas que luchan por conseguir el poder tras el fin de la guerra civil en el 2006 y el fracaso de alcanzar una constitución capaz de reunificar al país tras la abolición de la monarquía 

Según se ha sabido recientemente Nepal es el máximo productor de resina de hachís del sureste asiático mientras que la producción de heroína está creciendo a pasos agigantados en las zona de Barat, donde los granjeros han dejado de cultivar marihuana atraídos por los más que suculentos beneficios económicos de la amapola y la protección de las autoridades policiales. Por si esto fuera poco más de 500 nepalíes han sido detenidos por narcotráfico en distintas partes del mundo desde 1992 y el mes pasado fuentes gubernamentales  dieron a conocer que varias compañías aéreas operando desde ese país estaban involucradas en el transporte de drogas provenientes de los países del triangulo de oro  (Laos, Myanmar y Tailandia) y el Golden Crescent (Irán, Pakistán y Afganistán) a 14 países diseminados por todo el mundo como son el Congo, Suiza, Canadá, USA, el Reino Unido, Dinamarca, Holanda, Francia, Italia, España , China, Israel, Australia y Japón.

A la lista de estos países hay que añadir también a la India, uno de los mayores consumidores de heroína del mundo, ya que la escasa vigilancia fronteriza permite a los traficantes nepalíes vender sus productos con total impunidad. Y aunque las autoridades se precien de castigar el consumo y el cultivo de drogas lo cierto es que las cifras oficiales hablan por sí solas demostrando que en los últimos 16 años tan solo 1.578 narcotraficantes han sido detenidos en un país donde solo en la región suroeste el número de hectáreas destinadas al consumo de heroína se ha multiplicado por dos en los últimos años llegando a las 1.500. Este llamativo incremento ha despertado la atención de los expertos y algunos han llegado a exclamar que Nepal va camino de convertirse en el nuevo Afganistán debido a la pasividad de las autoridades y el crecimiento redes internacionales operando desde sus fronteras.