ONU critica despenalización de posesión drogas en América Latina

El último informe de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) de las Naciones Unidas critica a los gobiernos de México, Brasil y Argentina por despenalizar la posesión de drogas para uso personal por considerar que “socava la coherencia y eficacia del sistema de fiscalización internacional de drogas y puede ser malinterpretado por la opinión pública”.

La JIFE es un órgano de fiscalización independiente y cuasi judicial establecido en 1968 y que supervisa la aplicación de los tratados internacionales sobre drogas en los diversos estados.

El informe advierte que este movimiento a favor de la despenalización de drogas, en especial de cannabis para uso personal, está en aumento y que “lamentablemente” ha contado con el apoyo de ex políticos de alto nivel que han expresado públicamente su apoyo a esta medida. Y remata afirmando su preocupación frente a esta tendencia ya que puede socavar los esfuerzos nacionales e internacionales para luchar contra el uso indebido y el tráfico ilícito de estupefacientes.

Sin embargo, estas aprensiones han sido fuertemente criticadas por diversas entidades reconocidas internacionalmente como el Transnational Institute (TNI), Washington Office on Latin America (WOLA) y Global Fund. De acuerdo a TNI y a WOLA, estas críticas sobrepasan las atribuciones de la Junta y constituyen una intromisión en los asuntos internos de esos países. Ambas instituciones son organizaciones no gubernamentales conformadas por profesionales con experiencia en políticas de control de drogas.

En agosto de 2009, la Corte Suprema de Justicia de Argentina declaró inconstitucional el castigo por posesión de cannabis para uso personal. En México se despenalizó la posesión de drogas para consumo personal, mientras que en 2006 en Brasil se reemplazaron las penas de cárcel por tratamientos de desintoxicación y programas educacionales. El coordinador del programa sobre drogas y democracias de TNI, Martin Jelsma afirma que la interferencia de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes en una decisión de la máxima autoridad judicial argentina como es la Corte Suprema es “arrogante”. Y agrega que la JIFE no tiene ni el mandato ni la expertise para cuestionar dicha decisión.

La JIFE desconoce la experiencia de países como Portugal en donde la posesión de cualquier droga para uso personal fue despenalizada en 2001 y desde entonces el consumo de heroína ha bajado y con ello las consecuencias derivadas de su consumo como el contagio de HIV. Además, Portugal tiene la tasa más baja de Europa de uso de marihuana en personas mayores de 15 años y se ha documentado una baja en el uso de drogas ilegales desde la despenalización del uso de drogas y de su posesión personal.

La JIFE desconoce además la capacidad de estados soberanos de enfrentar el problema de las drogas con herramientas alternativas a las propuestas por ellos. Global Fund afirma que la legislación ha fracasado en prevenir la disponibilidad de drogas ilegales, así como tampoco hay evidencia en que el aumento en la rigurosidad de las leyes reduzca la prevalencia del uso de drogas.

En el informe del año pasado, la JIFE criticó que en Bolivia aún se permita el uso tradicional de la hoja de coca para preparar té o para masticarla. En 2008 ese país consagró en su Constitución que la hoja de coca forma parte de su herencia cultural. El presidente boliviano Evo Morales ha solicitado públicamente que se remueva a la hoja de coca de la lista de estupefacientes de las Naciones Unidas y ha afirmado que dicha organización ha cometido “un error histórico sobre la hoja de coca que en su estado natural no es estupefaciente”. En un discurso pronunciado frente a la ONU en marzo de 2009, Morales masticó hoja de coca y afirmó mientras levantaba un puñado que “esta hoja de coca no es cocaína, es parte de una cultura que no es estupefaciente”.

Las iniciativas llevadas a cabo por los gobiernos argentino, mexicano y brasileño van hacia la misma dirección de Portugal en donde se ha comprobado que un marco legal menos represivo ha ayudado a disminuir el uso de drogas. Pero no es sólo eso, también se ha visto que los efectos indeseados asociados al consumo como transmisión de enfermedades como el HIV y delincuencia disminuyen.