Pesadilla con spice

Me gustaría comenzar diciendo que lejos de ser un moralista que aboga por la abstinencia yo me describo como alguien que posee una curiosa por probar de todo al menos una vez en la vida. Por ese motivo cuando se trata de drogas me gusta estar lo mas informado posible antes de probar una nueva. Aunque la clase de información varía,  siempre intento tener una charla con otros consumidores y leer para familiarizarme con trasfondo cultural de la droga y así tener una idea de lo que puedo esperar. Por desgracia la última vez que decidí probar algo nuevo no planeé con antelación tan bien como debía y siguiendo los consejos de un vendedor sin escrúpulos cometí el  error de comprar un gramo de cannabis sintético tambien llamado “Spice”

Todo lo que puedo decir al respecto es que me arrepiento de cada segundo que pase bajo la influencia de tal maligna droga por que un completo sentido de paranoia se apoderó de mi cerebro dejando ningún lugar para pensar en la irracionalidad de mis miedos y angustias. Todo se volvió diferente, de pronto mi autoestima desapareció, comencé a pensar que nadie me quería y que todos mis proyectos empezaban a colapsar delante de mi sin ninguna razón aparente. La teoría de la conspiración, esa que explica como todo el mundo esta en tu contra, pronto tomo vida en mi cabeza haciéndome creer que no tenia ningún sitio a donde ir por que mi vida se estaba arruinado poco a poco por el maldito spice. Si ahora miro hacia atrás todavía puedo escuchar muchas voces en mi cabeza, voces que me condenaban por lo que estaba haciendo.    
 
Y aunque ignoraba el origen de aquellas voces ahora puedo afirmar que estaban muy cerca de alcanzar niveles esquizofrénicos, dividiendo a mi fumada persona en dos partes, una que quería escapar y otra que estaba sufriendo la desconstruccion de mi realidad sobria. Entre ellas no había nada salvo el miedo a no encontrar la salida. Tenía miedo a salir de mi casa, tenia miedo a escuchar música por que las letras eran mensajes secretos enviados por gentes desconocidas que querían destruirme. Tampoco podía ver la televisión ya que todas las caras en todos los canales parecían que me reconocían. Tuve que acostarme varias veces y tratar de descansar para parar los rápidos  fugaces pensamientos en mi cabeza pero nada funcionó. El spice era mas fuerte que yo y no había nada que yo pudiera hacer.  
El mayor problema que tuve con spice fue, según creo, confiar en la persona que me lo vendió y no hacerle caso a la gente que me dijo que no lo probara. Me engañaron como a un necio tan solo por que era legal. Ahora recuerdo muy bien el consejo de alguien que había subido las montañas afganas   “No pruebes el sintético”  me dijo añadiendo “ por que no sabes de donde viene”. Nada como lo natural dijeron otras personas a mi alrededor cuando les enseñe mi paquetito. Pero no preste atención, sucumbí al  marketing de la cultura spice. Una inmensa oferta de diferentes sabores y emociones embolsadas de colores diferentes. De alguna manera era difícil que no a tan sugerente variedad de viajes y sensaciones.

En mi modesta opinión el spice se ha apropiado de la cultura del cannabis y la ha comercializado sin ninguna responsabilidad. Cerca de la tienda donde compré mi bolsita vi a alguien que se parecía a un rastafarian  vendiendo hierba sintética presentada exactamente en la misma manera en la que se puede conseguir de tu camello habitual. La única diferencia  por supuesto era que la plástica era legal mientras que la real es ilegal. Y por lo que un amigo que fumó  esa hierba sintética me contó su experiencia fue bastante peor que la mía. Eso me hizo pensar entre las paradojas existentes entre el poco saludable cannabis legal y sintético y el más placentero, natural pero ilegal cannabis. Mi conclusión mas importante fue que prefiero correr el riesgo de ser pillado cuando voy a comprar marihuana antes que volver a cualquier spice shop o comprarlo por Internet, ya que al fin y al cabo con el bienestar de uno no se debe jugar.  

La razón pro la que tomé esa decisión es muy sencilla. Llevo fumando marihuana de forma ocasional bastante tiempo y nunca he tenido un problema, nunca una mala experiencia o una resaca desastrosa. Sin embargo la primera que vez que probé  un sustituto legal todo salió  mal. Fue como si tuviese que admitir que las drogas son malas, y con esta idea no puedo estar mas en desacuerdo. Cometí un error al pensar que el spice podría sustituir a la maría porque nada en este mundo puede sustituir a un buen porro cuando de verdad uno desea achinarse para traspasar las puertas de la percepción. Un porro es algo que disfrutas, saboreas, y hueles. Un porro de spice por el otro lado es algo creado para consumir, es una nueva clase de “Mc-drug” sin sustancia pero con potentísimos adictivos que por un momento te hacen creer o descreer en la ilusión del “Mc-colocon”.

Fume un gramo de spice por cinco libras, los efectos duraron casi medio día y la resaca otro día completo. A eso le debo añadir que también me costo varios días recuperarme de todos los miedos que sentí. En claro contraste 10 libras de marihuana alegran una perfecta tarde, puedo descansar, relajarme, ver cosas de manera distinta acordándome de las historias de aquellos que viajaron siguiendo el mejor cannabis del mundo. Ninguna de estas situaciones tan placenteras serian posibles si volviese a usar spice por que cuando estaba traumatizado por sus efectos era incapaz de hablar y además el spice proviene de un laboratorio y no de la naturaleza.