Podemos Erradicar el SIDA entre las Personas que se Inyectan Drogas: El Caso de una Década de Reducción de Daños

El mundo ha recorrido un largo camino en la prestación de servicios de reducción de daños a las personas que consumen drogas. Pero esto ha sido un proceso lento, y aún queda mucho camino por recorrer. Si aún queda alguna esperanza de poner fin a las innumerables y evitables muertes y a los daños relacionados con la salud de las personas que consumen drogas cada año - ya sea por sobredosis de drogas, VIH / SIDA y la hepatitis viral - es necesario que exista un significativo aumento de los servicios de reducción de daños a nivel mundial.

Las estadísticas que Harm Reduction International (HRI) ha recolectado durante la última década para su Global State of Harm Reduction muestra que ahora existe un cierto nivel de programación de reducción de daños en más de la mitad de los 158 países con consumo de drogas inyectables documentado. 91 países incluyen a la reducción de daños en sus documentos de política nacional, 90 países tienen uno o más programas de agujas y jeringas, y 80 países proporcionan la terapia de sustitución de opiáceos. Donde está en funcionamiento, la reducción de daños ha tenido un impacto dramático en la mejora de la salud y el bienestar de las personas que consumen drogas, y en la protección de sus derechos humanos. Es importante destacar que en el último recuento, solamente 160 millones de dolares se gastaron en la reducción de daños en países de ingresos bajos y medios - esto sólo representa el 7% de la necesidad estimada - y gran parte de estos fondos ahora son precarios o se encuentran en peligro.

Este artículo fue publicado por primera vez por The Lancet Global Health Blog. Usted puede leer el artículo original aquí.

Si bien esto parece pintar un panorama sombrío, ofreciendo poca esperanza para aquellos de nosotros que trabajamos para erradicar el VIH / SIDA y ver una transformación de la política mundial de las drogas, la cantidad de fondos necesarios para lograr llevar a cabo estos objetivos no es enorme. Esto es evidente sobre todo cuando se considera gastar $100 billones de dolares anualmente en nombre de la "guerra contra las drogas". El ultimo informe de HRI, El caso de una Década de Reducción de Daños: Progreso, Potencial y Cambios de Paradigma (The Case for a Harm Reduction Decade: Progress, Potential and Paradigm Shifts), define el potencial impacto de los diferentes niveles del gasto futuro en la reducción de daños basado en la antigua estadistica de Global State. Esto demuestra que si tan sólo el 7.5% de la financiación global del control de drogas fuera redirigido a la ampliación de la reducción de daños al 2020, para el 2030 las nuevas infecciones causadas por el VIH entre las personas que se inyectan drogas se reducirían en un 94%, y en un 93% las muertes relacionadas con el VIH / SIDA.

Estas son cifras impresionantes: una pequeña proporción de los fondos de drogas existentes redirigido para lograr el objetivo de eliminar casi totalmente el VIH / SIDA dentro de esta población dentro de los próximos 14 años.

A pocas semanas del inicio de la Sesión Especial de la Asamblea General de la ONU sobre Drogas (UNGASS), esta es una llamada de reunión para el creciente número de organizaciones de la sociedad civil y las personas que consumen drogas que están abogando por un compromiso político y financiero para las respuestas al consumo de drogas basadas en la salud y los derechos humanos. La campaña de HRM '10 by 20' ha pedido que los gobiernos comprometan el 10% de su gasto en el control de drogas para dirigirlo a la reducción de daños para el 2020, y ahora sabemos el enorme impacto que esto tendría en el año 2030.

Desde la UNGASS celebrada en el año 1998, la cual marcó el inicio del equivocado - y en última instancia condenado - Decenio de las Naciones Unidas para un mundo sin drogas -  la reducción de daños ha demostrado por sí misma ser un acercamiento a las drogas que salva vidas, ahorra dinero y ayuda a respetar, proteger y hacer cumplir los derechos humanos de las personas que consumen drogas. Si los compromisos se pueden realizar con una pequeña reorientación de la financiación sugerida por el informe de hoy, la UNGASS de este año podría marcar el inicio de una Década de Reducción de Daños, y para el año 2030 podríamos ser testigos de la total erradicación del VIH / SIDA entre las personas que se inyectan drogas.

La estadistica obtenidas para The Case for a Harm Reduction Decade: Progress, Potential and Paradigm Shifts fue llevado a cabo por David Wilson, Profesor en the Burnet Institute, una organización no alineada-independiente-sin fines de lucro australiana que vincula la investigación médica con la salud pública, reconociendo que las soluciones a muchos de los principales problemas de la salud mundial requieren respuestas integrales e innovadoras. Estos incluyen nuevos descubrimientos, como el desarrollo de nuevas vacunas y pruebas de diagnóstico, y el mejor uso de las mejores prácticas existentes de las intervenciones de salud. Para obtener más información, visite www.burnet.edu.au