Política y reducción del daño: Historias de cuatro países con Programas de Acceso a Jeringuillas

Imagen enseñando la Unión Europea y los países del visegrado de CrazyPhunk en Wikimedia Commons.

 

La política de drogas varia enormemente entre los países europeos, a pesar de tener fundamentos comunes en tratados de la ONU o estrategias de la UE. En este artículo analizaré los Programas de Servicio de Jeringuillas en cuatro países del centro-este de Europa — la República Checa, Eslovaquia, Polonia y Hungría, colectivamente conocidos como el grupo de Visegrado—para demostrar como la política influye en la reducción del daño.

 

La Visión General

 

El Fórum de Sociedad Civil sobre Drogas, un grupo experto de la comisión europea, publicó hace un año un informe sobre la implementación de servicios para personas que usan drogas. El informe revela discrepancias en la accesibilidad y la calidad de 12 intervenciones que se examinaron, donde el mayor contraste de Programas de Servicio de Jeringuillas (en inglés SSP) se encontró entre el grupo de Visegrado.

Cuando se les pidió que calificaran la accesibilidad de los SSP en su país, los profesionales checos en el campo que fueron encuestados dieron una puntuación alta: 8,9 sobre 10. Polonia devolvió una puntuación media de 4,7. Profesionales en Eslovaquia (3.5) y Hungría (solo 1.8) dieron puntuaciones bajas para el acceso a SSP.

El análisis de informes anuales de SSPs demuestran que estos programas están disponibles en un 65% de ciudades checas, 21% de ciudades húngaras, 15% de ciudades eslovacas y solamente en un 7% de ciudades en Polonia. 

Según datos del Observatorio Europeo de las Drogas y Toxicomanías e información adquirida directamente de los servicios, el numero de jeringas estériles distribuidas en 2017 a toxicómanos fueron: 199 en la Republica Checa, 184 en Eslovaquia, 65 en Hungría y solo 35 en Polonia.

¿De donde vienen estas diferencias tan dramáticas? 

Mis experiencias en la investigación de políticas de drogas y reducción de daños en la región indican que el funcionamiento interno de los SSP es similar. Contratan a personal educado similarmente, se adhieren a valores y principios similares y tienen procedimientos congruentes.

Pero el derecho penal entorno a las drogas varia enormemente. En la Republica Checa, la posesión de pequeñas cantidades constituye un delito administrativo sujeto a una pequeña multa. En Hungría, incluso el consumo de drogas está penalizado con hasta dos años de cárcel.

Por lo tanto, parece plausible buscar las razones por las discrepancias en el acceso fuera de los propios servicios.

 

La Isla Verde Checa 

 

La opinión pública todavía percibe la dependencia de drogas como una opción de vida reprobable, pero la política parece seguir otro camino, como se reflejó con la descriminalización de la posesión en pequeñas cantidades en 2010. Aun así, las actitudes regresivas todavía se mantienen entre la policía y los profesionales de la salud. A menudo, los toxicómanos todavía son estigmatizados y se les restringe el acceso a servicios médicos.

Pero la descriminalización probablemente ha contribuido a un aumento en el acceso a Programas de Intercambio (u acceso) a Jeringuillas. La cobertura del servicio para gente que se inyecta drogas creció un 7% entre 2012 y 2013 y se ha mantenido relativamente alta y estable desde entonces, a aproximadamente un 75%. La despenalización también ayuda a la continuidad de las relaciones de los proveedores con los clientes, a quienes ya no se les encarcela por posesión.

La reducción del daño disfruta de un apoyo político firme desde el gobierno central. En 2018, el 14% del gasto público en política de drogas se dedicó al apartado de reducción del daño—mas que los presupuestos para prevención y tratamiento combinados. El presupuesto total checo para los servicios de acceso a jeringuillas aumentó aproximadamente un 60% de 2008 a 2017. También se asignan recursos importantes para investigación en esta área y el primer ministro del país visita personalmente los servicios para familiarizarse con su trabajo.

Sin embargo, la fragmentación del sistema de atención checo impide la atención holística y el apoyo al cliente. Las agencias generalmente no trabajan entre ellas (conjuntamente) y los Programas de Servicio de Jeringuillas (SSP) sufren una burocracia excesiva. Contratar personal médico también suele ser un reto debido a la escasez de mano de obra.

Sin embargo, el apoyo político significativo a la reducción de daños significa que la financiación es estable y las organizaciones pueden planificar estratégicamente.

 

Una Perspectiva Desalentadora en Eslovaquia 

 

La mayoría de los eslovacos creen que el método mas eficiente de lidiar con las drogas es mediante el derecho penal, y esto se refleja en las políticas del país. Con eso dicho, los políticos aquí no se interesan en este tópico, ya que hace unos años, la responsabilidad de la política de drogas se le transfirió a una institución de menos importancia e influencia política. Los políticos populistas prefieren centrarse en asuntos mas atractivos que los toxicómanos. 

Aquí, la reducción del daño juega un papel marginal. Los datos financieros mas actualizados, en el 2006, muestran que los gastos públicos de reducción del daño fueron aproximadamente un 10% del dinero que se gastó en prevención y tratamiento.

El acceso al servicio es muy bajo. Por ejemplo, los tratamientos de medicación asistida cubren solamente a un 12% de los consumidores de opioides. No hay refugios o lugares protegidos para toxicómanos y la falta de seguro médico te descalifica para obtener el tratamiento de la hepatitis C. Además, los clientes de Programas de Servicio de Jeringuillas (SSP) a veces sufren violencia por parte de los vecinos. Pueden surgir conflictos entre comunidades locales y los políticos, por un lado, y los SSP, por el otro.

Las organizaciones de reducción del daño deben dedicar una parte importante de su tiempo a redactar subvenciones e informes, lo que afecta negativamente a sus relaciones con los clientes. La financiación es inestable y altamente dependiente de caprichos políticos. La corrupción en instituciones públicas de financiación también amenaza a estas organizaciones. Los recursos son insuficientes y muchos Programas de Servicio de Jeringuillas se han visto forzados a cerrar recientemente. Las regulaciones sobre gastos de subvención impiden la flexibilidad de satisfacer las necesidades de los clientes. Actualmente, solo quedan tres SSP.

 

Un Infierno en Hungría 

 

Una de las medidas que demuestran como de mal van aquí las cosas es que el 64% de los húngaros no quieren tener de vecino a una persona con dependencia— un 14% más opina lo mismo de una persona con antecedentes penales. La política de drogas parece estar alimentada por el pánico moral y un fuerte conservatismo. El objetivo primario es una Hungría libre de drogas en 2020. Los toxicómanos se enfrentan a prejuicios rutinarios y, a menudo, se les niega el acceso a servicios públicos.

En Hungría, se puede ir a la cárcel simplemente por el uso de sustancias controladas (que no es lo mismo que la posesión). Un desvío, (tratamiento en lugar de prisión) solo se permite una vez cada dos años, lo que resulta en encarcelamiento frecuente.

La posición legal de los Programas de Servicio de Jeringuillas es incierta—la respuesta a si están permitidos o no depende de la voluntad política e interpretación de la ley, ya que a muchos políticos les gusta destruir organizaciones que consideran adversas a su visión. 

Datos financieros del 2007 (los últimos disponibles) mostraron que el gasto publico en reducción del daño supusieron solamente un 4% del presupuesto público en política de drogas, del cual un 75% fue gastado en mantener el orden público y en la aplicación de la ley. Además, el presupuesto de reducción del daño fue recortado significativamente en 2011.

Los SSPs sufren de gran formalidad burocrática e inestabilidad financiera y política. El termino reducción del daño ni siquiera ha aparecido en propuestas políticas en los últimos anos, y los servicios se han visto obligados a hacer intervenciones de “contrabando” en otras categorías de apoyo.

En 2014 y 2015, los dos SSP mas grandes de Hungría cerraron gracias a las acciones de políticos locales. En septiembre de 2019, el primer ministro Viktor Orban anunció restricciones adicionales en la política de drogas. Sin embargo, después su derrota inesperada en las elecciones municipales de octubre, el futuro se mantiene incierto.

 

Moralizando en Polonia

 

Al menos el 80% de los polacos piensa que la consumición (no la posesión) de cannabis debería ser ilegal. Los profesionales médicos niegan el acceso a la seguridad social frecuentemente a gente que se inyecta estupefacientes, a veces incluso cuando una vida está en peligro.

La penalización por posesión perjudica la continuidad de las relaciones entre los servicios y los clientes debido al encarcelamiento frecuente, y a pesar de las acciones tomadas por el jefe de la Inspección Sanitaria contra las tiendas que venden "euforizantes legales" (o drogas legales) y los discursos moralizantes después de casos de envenenamiento, la política de drogas no es de interés para los políticos polacos. De hecho, ninguno de los partidos políticos mayoritarios incluyó la política de drogas en su programa electoral.

La política de lucha contra las drogas, actualmente está centrada en el orden público y en un fuerte modelo de abstinencia. Muchos de los trabajadores en servicios de reducción del daño consideran que éstos se encuentran en competencia con otros servicios públicos y piensan que el estado sólo financia la reducción del daño por el control internacional que hay, especialmente desde la Unión Europea.

Aunque la reducción del daño se considera oficialmente una de las bases de la política de drogas, todavía se mantiene al margen. La mayoría de los recursos se distribuyen para prevención y tratamiento hospitalario a largo plazo, basado en la metodología de la comunidad terapéutica. 

En 2019 y 2020, un presupuesto planificado para la política de drogas derivado del impuesto al juego asigna cinco veces más dinero para la prevención que para la reducción del daño. La financiación está basada en ofertas a corto plazo, lo que resulta en una alta inestabilidad.

El sistema de cuidados es ineficiente y cubre solamente a una parte de las personas que lo necesitan. Por ejemplo, en 2017, solo un 18% de consumidores de opioides accedieron a tratamientos de medicación asistida. Las organizaciones de reducción del daño sufren a menudo de burocracia poco razonable y estrictos requisitos en los informes que entregan a los financiadores de salud pública, lo que refleja una desconfianza institucional. La necesidad de acceso a un umbral bajo no esta ampliamente entendida.

El numero de SSPs polacos cayó hasta casi la mitad entre 2002 y 2017, ya que las comunidades locales a menudo muestran actitudes hostiles contra cualquier organización que apoye a grupos marginalizados.

 

Conclusiones

 

Las políticas, en combinación con actitudes públicas, determinan el futuro de la reducción de daños en el grupo de Visegrado de una manera abrumadora. En la Republica Checa, los factores estructurales facilitan significativamente la efectividad con la que operan los Programas de Servicio de Jeringuillas. En los otros tres países, por el contrario, impiden el trabajo.

Los datos indican que las organizaciones húngaras de reducción de daños mantienen las peores condiciones de funcionamiento. La situación actual es especialmente decepcionante ya que en los 2000, la reducción de daños en Hungría disfrutaba de un fuerte apoyo político y se desarrolló dinámicamente. Cuando el gobierno de Orbán llegó al poder en 2010, una de sus primeras medidas fue atacar a los programas de reducción de daños y fué lo que causó su colapso.

A pesar de todo, los ejemplos de Eslovaquia y Polonia demuestran que abandonar e ignorar la política de drogas resulta en una situación un poco mejor que cuando se empieza una guerra contra la reducción del daño.

 

Este artículo fue originalmente publicado pro Filter, una revista online que cubre el uso de drogas, la política de drogas y los derechos humanos desde la visión de la reducción del daño. Sigue a Filter en Facebook o Twitter o regístrate para recibir su boletín informativo.

Este artículo está basado en los descubrimientos realizados por Iga Kender-Jeziorska en su estudio— “Programas de Intercambio de jeringuillas en los países de Visegrado: Un estudio de caso comparativo sobre los factores estructurales para llevar a cabo efectivamente los servicios" — publicado por el Diario de Reducción del Daño en septiembre de 2019. El Diario de Reducción del Daño es un editor de investigación en drogas y otras áreas que se intersectan, de acceso abierto y revisado por profesionales. Filter, orgullosamente, es socio del Diario de Reducción del Daño para ayudar a conectar el vacío que hay entre la investigación y el entendimiento público.

 

*Iga Kender-Jeziorska es una investigadora polaca. Tiene un MA en Resocialización y un MSc en Políticas públicas y gestión y es candidata a un doctorado en ciencias políticas en la Universidad Corvinus en Budapest. También es la co-fundadora de la Iniciativa por una Política de Drogas Social, vicepresidenta de Organizaciones Jóvenes por Acción en las Drogas, presidente del Grupo de Trabajo sobre el Plan de Acción de la UE en el Foro de la Sociedad Civil sobre Drogas de la Comisión Europea, y coordinadora asistente del Grupo de Trabajo sobre ONGs en CEE en NISPAcee. Actualemnte vive en Budapest, Hungría.