Policía Filipina Persigue a Residentes de Barrios Pobres por Uso de Drogas

En Payatas, un vecindario pobre donde se halla el vertedero de basura más grande de Filipinas, se están implementando pruebas antidroga puerta a puerta

En Payatas, un vecindario pobre donde se halla el vertedero de basura más grande de Filipinas, se están implementando pruebas antidroga puerta a puerta (Fuente: Wikimedia)

La policía filipina está llevando adelante pruebas antidroga de puerta en puerta en los barrios pobres, y agregando los nombres de las personas a una lista si las pruebas dan positivo. Mientras tanto, continúa creciendo el número de muertos en el país, masacrados por la guerra contra las drogas.

Payatas es uno de los barrios más pobres de Manila y alberga el mayor vertedero de residuos a cielo abierto de Filipinas, donde muchos residentes locales revuelven la basura en busca de materiales reciclables como su única opción para obtener ingresos.

En este vecindario, grupos de agentes de policía van de casa en casa, ordenando a cada residente que orine en un recipiente. La orina es inmediatamente testeada para comprobar si hubo o no uso previo de metanfetamina o cannabis. Si el análisis revela el uso de drogas durante los últimos siete días, el nombre de la persona se agrega a una lista de usuarios de drogas, según ABS-CBN News.

Este proceder, que los funcionarios del gobierno han dado en llamar "operación masiva de limpieza de drogas", es dudoso desde el punto de vista legal. Bajo la ley, las pruebas de drogas obligatorias sólo pueden ser impuestas a ciertas personas, tales como los solicitantes de licencias para conducir y los empleados de cargos públicos. Si la policía pide a una persona al azar que orine en un frasco para la prueba de drogas, esa persona no está legalmente obligada a hacerlo. Sin embargo, el miedo o la presión que dicha persona usualmente experimenta pueden llevarla a dar su consentimiento para la prueba. El padre Michael Sandaga, un párroco local de Payatas, describió la operación como "equiparable a la coerción, porque las personas son sometidas a pruebas de drogas contra su voluntad".

Esta coaccionada prueba de drogas puerta a puerta es sólo la última de innumerables prácticas ilegales y abusos contra los derechos humanos que han ocurrido en Filipinas, con el pretexto de la llamada guerra contra las drogas, que lidera el presidente Rodrigo Duterte. La persecución masiva de personas supuestamente involucradas con drogas ha causado unas 13.000 muertes desde julio de 2016, según los críticos de Duterte. Muchos de los atacados vivían en barrios pobres y villas miseria, lo que hizo que Amnistía Internacional calificara la operación del gobierno como una "guerra contra los pobres". Por lo tanto, no es sorprendente que la nueva operación de pruebas antidroga se lleve a cabo en Payatas, donde casi la mitad de los residentes gana menos de $100 al mes.

El régimen de Duterte niega que la guerra antidroga en Filipinas esté dirigida contra los pobres. El vocero oficial del presidente, Ernesto Abella, dijo en marzo que "la guerra contra las drogas no va dirigida contra ningún segmento de la sociedad en particular. (…). La pobreza, sin embargo, no justifica el uso y la venta de [metanfetamina]", afirmó, “[y] como dijo el Presidente, tiene que limpiar las calles de consumidores de drogas, de mulas1 y de traficantes, independientemente de su condición socioeconómica en la vida".

La masacre de esta guerra antidroga en Filipinas se ha vuelto cada vez más cruenta en las últimas semanas, con un macabro récord de 32 personas ejecutadas por día a mediados de agosto. Por lo tanto, ser incluido en una lista de "usuarios de drogas" en Payatas puede ser una potencial sentencia de muerte.

El reciente asesinato de un colegial de 17 años de edad, Kian Delos Santos, ha provocado protestas masivas contra la postura de Duterte, y también críticas de la Iglesia Católica y de políticos de alto nivel. Delos Santos fue arrastrado a un callejón y ejecutado por agentes de policía encubiertos. Testigos del hecho denunciaron haberlo oído gritar "Por favor, ¿puedo ir a casa? Tengo escuela mañana", antes de que le dispararan.

Mientras que las recientes protestas están aumentando la presión contra Duterte para detener la brutal e ilegal masacre de su guerra antidroga, no está claro si los funcionarios cambiarán realmente sus prácticas - ya sean pruebas de drogas o asesinato extrajudicial. Por ahora, parece que los miembros más pobres de la sociedad filipina continuarán sufriendo las peores consecuencias de las políticas represivas de su gobierno en materia de estupefacientes.

Nota de la traductora: (1) El término “mula” o “camello” se refiere a los intermediarios en el suministro de drogas.