¿Donde encaja La Política de Drogas dentro de Los Objetivos de Desarrollo Sostenible Post-2015?

Cultivos de coca en Perú

A pesar de la amplia difusión sobre la estrecha relación entre el desarrollo y las drogas, aún sigue habiendo una falta de cohesión en la política de avance para lograr los objetivos de la agenda para el desarrollo internacional post-2015 de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

El mes de Septiembre marcará un momento histórico para la ONU y sus Estados miembros cuando ellos adopten formalmente los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible (SDGs - por sus siglas en Inglés), basados en los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio (MDGs - por sus siglas en Inglés) establecidos en el año 2000.

Los 17 objetivos establecidos que se formalizarán este año van a sobrepasar los Objetivos de Desarrollo del Milenio (MDGs) de luchar contra la pobreza extrema, el hambre, el VIH / SIDA, y la desigualdad de género, entre otros, garantizando compromisos más profundos establecidos para la protección ambiental, el aumento de la justicia institucional y la prestación de prosperidad duradera hacia el año 2030.

Desde la aprobación de los MDGs, el reconocimiento de cuán lejos se está de alcanzar una política de drogas y lo desastroso que ha sido la prohibición en términos de salud pública, la seguridad y el desarrollo, sin duda, han resucitado. En un reciente informe del Programa de Desarrollo de Naciones Unidas (UNDP - por sus siglas en Inglés), la agencia subraya los esfuerzos del control de drogas:

"ha tenido consecuencias colaterales nocivas: la creación de un mercado negro criminal; incentivar la corrupción, la violencia y la inestabilidad; amenazar la salud y la seguridad pública; generar abusos a gran escala contra los derechos humanos, incluyendo castigos abusivos e inhumanos; y la discriminación y la marginación de las personas que consumen drogas , los pueblos indígenas, las mujeres y los jóvenes."

De hecho, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, por sus siglas en Inglés) - que brilló por su ausencia al momento de ayudar a formular los MDGs -- ha sido cada vez más explícita en cuanto a la amenaza que representan para el desarrollo internacional la industria de los narcóticos y otras manifestaciones de la delincuencia organizada, y se ha convertido en una defensora del desarrollo sostenible alternativo (AD) para las comunidades que actualmente participan en la producción de cultivos ilícitos.

En julio del 2013, el jefe de la UNODC, Yury Fedotov, llamó abiertamente a la alineacion de los problemas de drogas con la agenda post-2015 y sólo tres meses más tarde, la agencia publicó un extenso informe destacando la necesidad de seguridad y justicia para que fueran incluidas en la narrativa post-2015, argumentando a favor de un nuevo conjunto de medidas y objetivos que "podrían y deberían dar prioridad a la seguridad y la justicia.”

El momento no podria ser más oportuno para un enfoque holístico del desarrollo internacional que representará y combatirá todos los grandes obstáculos que actualmente impiden su avance. Cierto?

Lamentablemente, este no parece ser el caso con respecto a la política de drogas. Por un lado -- aunque esto puede ser quisquilloso -- las drogas son mencionadas solo una vez en todo el conjunto de los 17 objetivos y 169 metas; en el Objetivo 3 ("Asegurar vidas sanas y promover el bienestar para todos en todas las edades") una de las metas es "fortalecer la prevención y el tratamiento del abuso de sustancias, incluido el abuso de estupefacientes."

Por supuesto, en alusión directa a las drogas no siempre es necesario mencionar los problemas asociados, mientras que los Objetivos de Desarrollo Sostenible (SDGs) son tan flexibles que no excluyen necesariamente los problemas de drogas o la política de drogas de ninguna forma. Por ejemplo, Objetivo 9 -- "Construir infraestructura resistente, promover la industrialización inclusiva y sostenible y fomentar la innovación" -- teóricamente esto sería aplicable a los programas de desarrollo sostenible alternativo (AD) para las comunidades que participan en la producción de cultivos ilícitos.

Sin embargo, esto representa una desconexión. La falta de una mención específica directa a los problemas de drogas dentro del contexto de desarrollo, sugiere que el paradigma general que tenemos en lugar de la política global de drogas puede continuar en general, y que los daños colaterales que esto causa pueden ser mitigados con los objetivos de desarrollo. Tal premisa parecería contraproducente.

Si la propia agencia de la ONU para el desarrollo ha señalado su reconocimiento de los daños ocasionados por los esfuerzos del control de drogas en el desarrollo humano, entonces ¿el punto de partida sería un rediseño del enfoque del llamado "problema mundial de las drogas"?. De lo contrario, los intentos de seguir adelante con la ambiciosa agenda de desarrollo de la ONU continuarán enfrentándose con el gigante que es el sistema internacional de fiscalización de drogas y sus efectos nocivos.

Sí, la UNODC está trabajando para mejorar el acceso a los servicios de reducción de daño en todo el mundo, para frenar la transmisión del VIH y otros virus de transmisión sanguínea. Esta también, como se ha mencionado anteriormente, apoyando el desarrollo alternativo (AD). Pero, el fundamento de estas iniciativas es todavía un sistema en el que la UNODC prestará apoyo a los estados que criminalizan a los usuarios de drogas, los obliga a ir a centros de  "rehabilitación", ejecutan a personas que cometen delitos relacionados con las drogas y erradican cultivos ilícitos con programas que no ofrecen un desarrollo alternativo como una opción para los agricultores pobres atrapados en el comercio. Sin duda, todo esto parece ir en contra del principio de desarrollo.

Incluso específicamente sobre el tema del desarrollo alternativo (AD), algunos de los programas llevados a cabo hasta la fecha revelan las deficiencias de este enfoque como una forma de asegurar el desarrollo sostenible en un sistema de control de drogas prohibicionista.

The Transnational Institute (TNI) ha producido numerosos documentos que demuestran "la brecha entre la retórica y la realidad" de los proyectos de Desarrollo Alternativo, en particular analiza los resultados del Desarrollo Alternativo en la región del Alto Huallaga en Perú -- una región con un largo historial de producción de coca y cocaína. Las conclusiones de este informe son:

  • El Desarrollo Alternativo habría impulsado la industria de la cocaína clandestina.
  • El cultivo se redujo como consecuencia de la erradicación forzosa y no sustitución de cultivos.
  • Los cultivos alternativos no eran económicamente viables o apropiados en gran parte de la zona.
  • La corrupción, la falta de vigilancia y la incorrecta ejecución a nivel local obstaculizaron el progreso.

En pocas palabras, la idea de la interrelación de las drogas y los temas de desarrollo no será suficiente para garantizar avances en el desarrollo internacional más allá del 2015. El tema del desarrollo puede ser extremadamente complejo y multifacético, pero una cosa es innegable - la política de drogas juega un papel enorme al tener gran impacto en el progreso social, económico y político de las naciones de todo el mundo. Si se mantiene el orden actual, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (SDGs) se enfrentarán con algunos obstáculos serios y el desarrollo humano se verá frustrado con miras al 2030.