Portugal Se Opone al Cannabis Recreativo pero Legaliza el Medicinal

El parlamento portugués ha rechazado dos propuestas de legalización del cultivo y venta de cannabis con fines recreativos.

La primera propuesta, presentada por el partido People-Animal-Nature (PAN, por sus siglas en portugués), sugirió imponer a las personas un límite de compra - en farmacias autorizadas - de 75 gramos de cannabis por mes. Las ventas iban a estar supervisadas por agentes de salud estatales que proporcionarían información sobre la droga y sus riesgos. De haber sido aprobada, la moción también hubiese permitido a las personas cultivar seis plantas de cannabis por hogar.

La segunda propuesta, originada en el Bloque Izquierdo (BE, por sus siglas en portugués), tenía un enfoque más permisivo con respecto a la venta, ya que permitía la venta de cannabis en cualquier establecimiento con licencia. También hubiese permitido el cultivo en el hogar.

Ambas propuestas propugnaban que el cannabis debía estar disponible a un precio igual o inferior al del mercado ilegal, de modo que se pudiera competir con el mismo. Las dos mociones también indicaban que la publicidad de productos de cannabis debía estar prohibida y que las ventas debían estar limitadas a los ciudadanos portugueses o residentes mayores de 18 años que no padeciesen enfermedades mentales.

En Portugal, el uso y posesión personal de todas las drogas está actualmente despenalizado, pero la producción o venta de las mismas, incluido el cannabis, siguen siendo delitos penales.

Para los partidarios, como Moisés Ferreira, asambleísta de BE, un “país responsable” con medio millón de personas que consumen cannabis regularmente no puede ser hipócrita y “[permitir] que los traficantes definan las reglas de producción, acceso y consumo”. Él sostiene que la legalización mejoraría la salud y la seguridad pública al regular la producción y venta de la droga.

Jamila Madeira, legisladora del gobernante Partido Socialista (PS, por sus siglas en portugués) se opuso a las propuestas y explicó que si bien la legalización quizás fuese una “evolución natural”, creía que había preguntas sin responder sobre cómo controlar el consumo y sobre los efectos del cannabis en la gente joven. La funcionaria expresó su temor de que se produjese una “proliferación de psicosis” después de la legalización.

Al igual que en la esfera política, la opinión pública está bastante dividida al respecto; una encuesta de 2018 mostró que alrededor del 53 por ciento de las personas en Portugal se oponía a la legalización del cannabis, con una clara división entre las áreas metropolitana y rural.

Entre muchas de las autoridades gubernamentales el consenso es que la legalización del cannabis puede ser el camino correcto a seguir, pero es demasiado pronto para saberlo con certeza. Los funcionarios desean ver resultados positivos en el largo plazo en países como Uruguay o Canadá, antes de hacer una reforma legislativa. Según el coordinador nacional de drogas, João Goulão, los enfoques de los Estados Unidos [con respecto a este tema] no son vistos con beneplácito en Portugal, en parte debido a la percepción de que [el gobierno estadounidense] prioriza los negocios sobre la salud.

Mientras tanto, a partir del 8 de febrero, los medicamentos a base de cannabis - aunque no la variedad de cannabis a base de hierbas - ahora son legales para las personas a las que se les ha otorgado una receta. Esto es consecuencia de la votación del parlamento portugués a favor de la legalización del cannabis medicinal en junio de 2018.

Cualquier medicamento a base de cannabis debe ser aprobado por el Instituto Nacional de Farmacología y Medicamentos, y el cultivo personal de la planta sigue siendo ilegal, incluso en el caso de las personas con dolencias médicas importantes. Hasta ahora, sólo un medicamento a base de cannabis ha sido legal en Portugal: Sativex, producido por GW Pharmaceuticals. A pesar de estar disponible desde 2012, su uso ha sido mínimo debido al estigma asociado con los cannabinoides, el confuso estatus legal del cannabis y, de manera crucial, debido a su costo exorbitante, no cubierto por las obras sociales.

Si bien la legislación sobre el cannabis medicinal todavía varía ampliamente en la UE, el Parlamento Europeo ha aprobado una recomendación no vinculante para abordar cualquier obstáculo de índole monetaria, reglamentaria o cultural que impida la investigación y la aceptación del cannabis medicinal legal. Esta decisión reitera el llamamiento de la Organización Mundial de la Salud para sacar el cannabis de la lista internacional de las sustancias más peligrosas, que también incluye la heroína y el carfentanilo.

Con 740 millones de personas en la UE, y con el valor global comercial del cannabis medicinal, que se espera que alcance la cifra de más de 50 mil millones de dólares para 2025, es fácil ver a Portugal, y a la región en general, convertirse en un mercado de primera y en un actor influyente en la emergente industria del cannabis.

Se espera que Luxemburgo sea el primer país de la UE en establecer una industria del cannabis recreativo legalmente regulada.