Proyecto de Ley de Legalización del Cannabis en el Parlamento Islandés

Fuente: Michel Osmont

Un parlamentario islandés ha hecho una propuesta para regular legalmente el cannabis, en un intento por reducir los daños potenciales de esta droga, como así también los daños derivados de su prohibición.

El 20 de septiembre, el diputado Pawel Bartoszek propuso un proyecto de ley que regularía legalmente el cultivo, transporte, venta y uso del cannabis y que permitiría la creación de tiendas minoristas y cafés donde se podía comprar y consumir cannabis.

La propuesta también implica regulaciones estrictas para el mercado previsto de cannabis legal: La venta y el uso se limitarían a los mayores de 20 años, el alcohol estaría prohibido en los lugares que venden cannabis, y la publicidad de los productos derivados del cannabis estaría prohibida. Además, dichos productos se venderían en envases sencillos, que incluirían detalles claros sobre los riesgos para la salud, una práctica ya puesta en práctica para los productos derivados del tabaco en muchos países. Como ha dicho Bartoszek, las regulaciones de su proyecto de ley se basan en la orientación que aparece en Cómo Regular el Cannabis: Una Guía Práctica, una publicación sobre drogas del centro de estudio Transform del Reino Unido.

Como se describe en la publicación, evitar la publicidad de cannabis es un paso importante, que se basa en las lecciones aprendidas sobre drogas legales actuales. "Hay una conexión bien establecida entre la exposición al alcohol y la comercialización del tabaco, la marca y la publicidad y el mayor uso de esos fármacos", explica la guía, "[de modo tal que] es razonable suponer que una comercialización similar conduciría a una expansión en el consumo de cannabis".

Bartoszek es un parlamentario del liberal Partido Reformista (Viðreisn), uno de los tres partidos de la actual coalición gobernante de Islandia. En un comentario de blog de su sitio web, describió la reglamentación legal del cannabis como un medio de "reducción real de daños, basado en un enfoque científico". Asimismo, lamentó la cifra estimada de 1.000 personas procesadas por año por delitos de cannabis en Islandia, y destacó el apoyo a la reforma de la ley de drogas por parte de líderes mundiales respetados, como Kofi Annan.

Bartoszek señaló que la despenalización - en virtud de la cual la posesión y el uso de cannabis ya no serían un delito, pero su producción y venta seguiría siendo ilegal - sería un paso progresivo. Sin embargo, enfatizó que sólo la regulación legal podría reducir de modo efectivo los daños del cannabis, ya que permitiría al Estado "supervisar la producción, administrar la accesibilidad, proteger a los niños y a los jóvenes y gravar el consumo".

A pesar de los informes erróneos del Telegraph, Washington Post y otras fuentes, Islandia no tiene la tasa más alta de consumo de cannabis en el mundo, aunque el cannabis sigue gozando de un nivel de popularidad moderado en el país. La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, por sus siglas en inglés) estima que alrededor del 6,6 por ciento de los adultos islandeses (entre 18 y 67 años) consume cannabis al menos una vez al año. Esta cifra es aproximadamente la misma que la de Inglaterra y Gales (6,5 por ciento), pero considerablemente inferior a la de los Estados Unidos (16,5 por ciento).

Bartoszek ya ha ganado apoyo para su proyecto de ley por parte de otro parlamentario Viðreisn, y de dos diputados del Partido Pirata. Sin embargo, no está claro si hay suficiente apoyo político en el Parlamento para que la legislación progrese.

Una encuesta de 2016 sugirió que el público islandés se opone firmemente a la legalización del cannabis, con casi un 77 por ciento que afirma estar en contra de tal medida. Mientras que la resistencia a la reforma parece fuerte, los resultados de la encuesta marcaron un reposicionamiento gradual respecto de la encuesta de 2011,  en la que el 87 por ciento se opuso a la legalización.