Psicólogo condenado a 7 años por campaña sobre VIH

Maksim Popov es el líder de la ONG Izis, conocida en Uzbekistán por su activo trabajo con adictos y trabajadores sexuales con el fin de impedir el contagio de VIH/SIDA y otras enfermedades de transmisión sexual. De acuerdo a informaciones aparecidas en medios independientes uzbekos, Popov fue condenado por la corte de Tashkent por seis cargos, todos los cuales son supuestamente falsos: malversación y ocultamiento de fondos, evasión de impuestos, incitación al consumo de drogas y comportamiento antisocial y corrupción de menores.

Popov fue detenido en enero de 2009 y en junio de ese año la corte lo condenó a siete años de cárcel. Los hechos por los cuales fue condenado se remontan a los años 2006-2007 cuando junto a sus colegas de Izis repartieron 200 copias de un folleto titulado “La manera saludable de vivir: un manual para profesores del siglo XXI”. En él, se describían formas de prevenir el contagio de VIH y también disipaba el mito de la inocuidad de las drogas recreativas. Izis estaba llevando a cabo estas iniciativas con el apoyo de la UNICEF y UNDP entre otras organizaciones.

Pero de acuerdo a las autoridades de Uzbekistán, el folleto era ofensivo. El fallo –publicado por el Committee to Protect Journalist (CPJ)- dice: “desde 2006 a 2007, con el objetivo de cometer abusos en contra de menores de 16 años, [Popov] distribuyó deliberadamente estos folletos, los cuales contienen textos dirigidos a menores sobre actividades sexuales, promoviendo la homosexualidad y la prostitución, así como también el uso de imágenes pornográficas”. Además establece que el folleto representa un “descrédito a nuestro sistema educacional” y demuestra “un flagrante desprecio a las costumbres nacionales y las tradiciones de oriente (…) así como también representa un llamado a los alumnos para participar en actividades sexuales y en conversaciones sobre anticonceptivos”.

Los cargos sobre malversación y ocultamiento de fondos derivan de los dineros recibidos por Popov por parte de organizaciones internacionales. En la corte no se demostró ninguna evidencia que demostrara el delito y la denuncia sobre este respecto no tenía un querellante. Los detalles del procesamiento de Popov no se han hecho públicos y ha trascendido que la condena se debe al  “uso impropio de agujas” e “irregularidades fiscales”, a pesar de que el gobierno uzbeko apoya el intercambio de agujas con el objetivo de disminuir la transmisión del VIH y de que Izis ha recibido constantemente buenas opiniones sobre sus programas financiados por sus donantes extranjeros. Los cargos de irregularidades fiscales vienen tras años de acoso de parte del gobierno en contra de ONGs, a quienes les ha restringido o incluso bloqueado sus cuentas bancarias para evitar el acceso a recursos extranjeros. Pero eso no es todo. El constante envío de la policía secreta a las oficinas de las ONGs para instarlas a cerrar las organizaciones para evitarse “problemas”. A pesar de estas dificultades, Popov mantuvo Izis abierta, operando sin recibir sueldo y con la colaboración de las comunidades locales y voluntarios.

La situación en Uzbekistán hace imposible para la gente dentro del país hablar. Los amigos de Maksim Popov han creado un grupo en Facebook tras convencerse de la injusticia cometida por las autoridades uzbekas.

Para más información y participar activamente en la liberación de Maksim Popov, visita aqui.