El grupo de Reducción de Daños de Nueva York nos muestra los beneficios del Intercambio de Jeringas entregadas por compañeros

El personal del Proyecto CORNER de Washington Heights

En mi último artículo examiné el Programa de Intercambio de Jeringas entregadas por compañeros (Peer-Delivered Syringe Exchange - PDSE, por sus siglas en inglés), una iniciativa vital de reducción de daños que ayuda a llegar a los usuarios de drogas inyectables (IDUs, por sus siglas en Inglés) vulnerables que no pueden visitar un Programa de Intercambio de Jeringas (SEP, por sus siglas en Inglés).

Un ejemplo perfecto de un exitoso programa PDSE es el Proyecto CORNER en Washington Heights (WHCP, por sus siglas en Inglés), en el norte de Manhattan, Nueva York. WHCP es una organización enfocada en trabajo de oficina y en las calles de reducción de daños que proporciona un equipo estéril gratuito para usuarios de drogas inyectables (UDIs) -- así también como para las personas que utilizan otras drogas como el crack y la cocaína en polvo -- con el fin de combatir la propagación de los virus transmitidos por la sangre, como el VIH y la Hepatitis C. La educación vital sobre el consumo o uso de drogas más seguro es proporcionado junto con el equipo estéril.

El WHCP actualmente ofrece 8 posiciones de compañeros, una de ellas enfocada principalmente en la promoción y dos de ellas se enfocan en la ampliación del acceso a las jeringas en Hamilton Heights (un barrio al sur de Washington Heights en Manhattan). Los 5 roles de compañeros restantes están dedicados a la divulgación y el acceso a las jeringas en el barrio de Washington Heights. En total, ellos ofrecen en cualquier lugar del 22 al 64 por ciento de la distribución mensual de las transacciones de intercambio de jeringas.

Eddie, Betty y Ellery (foto de abajo, de izquierda a derecha) son todos los actuales compañeros en WHCP. Los tres fueron presentados a la organización cuando ellos mismos eran usuarios activos de drogas, y se convirtieron en participantes del programa con el fin de tener acceso a sus servicios.

Es difícil no ser motivado por el trabajo del WHCP, algo con lo cual Betty estuvo totalmente de acuerdo. "Ver a la gente ofrecer su tiempo y ayudar a la comunidad, asegurándose de educar a la gente de manera efectiva" la inspiraron a participar y formar parte del equipo del PDSE, dijo.

Eddie entraba y salía de prisión antes de involucrarse con el WHCP. Una vez que empezó, el encontró el apoyo que lo ayudaria a enfrentar los desafíos en su vida de una mejor manera como nunca antes lo habia tenido. "[Yo] empecé a tomarle cariño a las personas que cuidaban de [mi] vida, mostrándome su  amor", dijo, y eso lo impulsó a convertirse en un compañero. Él no ha regresado a prisión desde entonces.

"Conocí a Jamie [la fundadora de WHCP] después de que salí de prisión, y ella me dio la oportunidad de ser voluntario mientras estaba en libertad condicional", dijo Ellery. Después que su libertad condicional término, el solicitó un puesto de compañero y en base a su demostrado compromiso con la reducción de daños se le ofreció el puesto.

Samantha (foto de abajo a la derecha), por su parte, comenzó como una participante antes de solicitar una posición de compañero(a), y después de nueve meses fue ascendida a la posición de trabajadora de difusión a tiempo completo en WHCP. "Yo sólo quería hacer un lugar mejor para todos", dijo acerca de convertirse en una compañera. "Yo quería ayudar a las personas. Yo cometi muchos errores en mi vida y me di cuenta que de esta manera puedo aportar algo bueno a la comunidad".

Los cuatro destacan lo importante que el PDSE es para ellos personalmente, así como para su comunidad. Al convertirse en un compañero, ellos fueron capaces de recibir educación sobre temas tales como el uso más seguro de drogas, el sexo seguro, la prevención de sobredosis (OD),  cómo evitar contraer el VIH y la Hepatitis C, junto con muchos otros temas de interés para la comunidad de usuarios de drogas. Según Ellery, convertirme en un compañero, "me hizo estar más seguro mientras estaba usando drogas."

Cuando se le preguntó a Samantha que significó para ella convertirse en una compañera, ella dijo: "Aprendí a vivir de nuevo. Esta experiencia me hizo una persona más fuerte, me hizo ver que hay vida sin drogas, que existe vida después de la tragedia".

Ellery dijo que convertirse en un compañero le enseñó "disciplina y responsabilidad. [Esto] me trajo de vuelta en el ritmo de trabajo. Se me dio una oportunidad para que mi voz sea escuchada y para hacer una diferencia".

Debido a que los compañeros tienen vínculos directos con la comunidad de usuarios de drogas en su área, ellos son capaces de transmitir la información que han aprendido a través del WHCP a otros participantes, amigos o cualquier persona con la cual entren en contacto y que pudieran beneficiarse de este tipo de conocimiento y educación.

"Es muy importante, nosotros salvamos la vida de las personas. Sin este programa habría mucho más víctimas fatales ", dice Ellery.

Samantha, Ellery, Eddie y Betty son ejemplos inspiradores de lo beneficioso e importante que es el PDSE. A pesar de que todos ellos han estado involucrados en el uso o consumo de drogas en algún momento de sus vidas y enfrentan retos extremos, ellos están haciendo ahora un gran esfuerzo para garantizar que su comunidad sea más inteligente y más segura. Ellos son la prueba viviente de que no importa qué tan mal estén las cosas, con la ayuda de algo como el programa PDSE, es posible dar un giro radical a su propia vida, educar a la gente y salvar las vidas de otros, y hacer una diferencia.

Para más información sobre la labor del Proyecto CORNER en Washington Heights (WHCP), ver "La historia de Robert," a continuación, y visitar la página web de WHCP.