Reformar ley del cannabis traería prosperidad económica a Jamaica

En los últimos años se ha abierto el debate sobre la situación legal del cannabis en Jamaica, pidiendo que se considere seriamente una reforma. El actual sistema prohíbe el cultivo y uso de la droga, sin embargo desde que se creó el Tribunal de Drogas en 1999 el delito por posesión no conlleva antecedentes legales cuando se trata de la primera vez.

Hay dos tipos de reformas que se quieren propugnar, cada una de manera independiente: por un lado la creación de un mercado regulado, y por otro lado la autorización para investigar y administrar marihuana medicinal. A finales de este mes, la Conferencia Internacional del Cannabis (International Cannabis Conference) tendrá lugar en la capital de Jamaica, Kingston, la cual reunirá a expertos para evaluar las cuestiones medicinales, comerciales, legales y religiosas, relacionadas con el debate.

Los organizadores de la conferencia, los miembros de la GLRC (Coalición para la Reforma de la Ley de la Marihuana), son los principales partidarios del modelo de regulación. Su máxima dice: “Tax. Educate. Control. Regulate” (“Gravar. Formar. Controlar. Regular”) y esto es lo que precisamente ellos proponen: un mercado controlado para la droga, regulado por el gobierno –similar a la situación del tabaco y del alcohol. El grupo también busca que la formación ayude a reducir la demanda- lo que no significa promover el uso del cannabis, sino que se “despenalice” la posesión de pequeña cantidad. Su postura está principalmente basada en la defensa de los derechos humanos, así como en la naturaleza sagrada de la droga para muchos jamaicanos.

Anteriormente, el debate sobre el asunto se centraba en fumar cannabis, pero recientemente ha pasado a centrarse en su potencial medicinal y económico. Entre los defensores de la reforma alternativa está el famoso científico jamaicano Dr. Henry Lowe, que quiere que se abra el camino para la investigación de la marihuana medicinal en el país. Él cree que hay una gran oportunidad para el turismo de salud, ya que podría ser utilizada para el tratamiento de enfermedades globales como la esquizofrenia, el glaucoma y la diabetes, ya que los pacientes podrían visitar el país para recibir el tratamiento que necesitan pero que no pueden recibir en su propio país. El Dr. Lowe piensa en países como Uruguay y Estados Unidos, donde el uso legal del cannabis ha comenzado, y quiere que los jamaicanos disfruten también de los mismos beneficios, en lugar de quedarse atrás.

Se ha sugerido que la presión internacional, principalmente de Estados Unidos, puede explicar la actual estrategia más conservadora del gobierno jamaicano, y Ethan Nadelmann, director ejecutivo de la Alianza para Políticas de Drogas, con base en Nueva York, cree que “extraoficialmente” muchos políticos locales probablemente estarían a favor de la despenalización. Sin embargo, el reciente relajamiento de la política en cuanto al cannabis en Estados Unidos –a pesar de que la prohibición continúa a nivel federal- significa que tal presión podría aliviarse. Además, dos parlamentarios jamaicanos ya han prestado su apoyo: Raymon Pryce a través de resolución y Lester Henry en la plataforma política.

El apoyo de los dos  modelos de reforma puede ser razonado desde dos ángulos diferentes, pero al final comparten un justificación: prosperidad económica para Jamaica. Ambos pueden traer sustanciales sumas para el gobierno, sólo California consigue 100 millones de dólares anuales de ingresos por la marihuana medicinal, e indudablemente en un mercado totalmente regulado se generaría considerablemente más. Además la reforma tiene el potencial de estimular el turismo, como lo demuestra el caso de Amsterdam, donde los visitantes suponen hasta el 90% de los ingresos para los propietarios de los cofee shop.

Sea cual sea el camino que se tome, las condiciones son buenas para un cambio por la creciente aceptación internacional del cannabis. Ahora parece ser el momento para que Jamaica de un paso hacia delante, si su gobierno así lo quiere.