Singapur anuncia investigación médica sobre cannabis, a pesar de mantener la pena de muerte por tráfico de cannabis

Un organismo gubernamental de Singapur ha anunciado su próxima investigación sobre cannabinoides sintéticos para fines médicos, un paso curioso en un país que sigue imponiendo la pena de muerte para ciertos delitos relacionados con cannabis.

A principios de enero, the National Research Foundation (NRF), un organismo gubernamental, anunció que invertiría $25 millones (SGD - Dólares Singapurenses) en un Programa de Investigación y Desarrollo de Biología Sintética. Uno de los cuatro proyectos del programa se titula Biología Cannabinoide Sintética: Replanteando la Naturaleza para la Terapéutica del Mañana. La NRF espera que este proyecto permita la entrega futura de "terapias para salvar vidas derivadas de la planta de cannabis de una manera sostenible".

La NRF acepta que los cannabinoides, los compuestos químicos que se encuentran en la planta de cannabis, se pueden usar para tratar una variedad de dolencias. Sin embargo, como la planta de cannabis es ilegal en Singapur para cualquier propósito, la NRF ha encargado este proyecto con la intención de aprovechar el potencial médico que ofrecen los cannabinoides sin que el gobierno tenga que cambiar su legislación sobre drogas. Mediante el estudio de la estructura molecular de los cannabinoides, el proyecto tiene como objetivo "descubrir los genes cannabinoides para la producción sostenible de cannabinoides medicinales [sintéticos] y sus derivados".

Los cannabinoides se pueden usar para aliviar el dolor crónico, la espasticidad y varias otras dolencias o síntomas. El cannabis medicinal está prescrito y consumido legalmente en varios países, incluidos Canadá, los Países Bajos y la República Checa.

 

Chijioke Stephen Obioha fue ahorcado en Singapur en el año 2016 por un delito de drogas no violento

Este avance puede sorprender a algunos, ya que Singapur tiene actualmente algunas de las leyes de drogas más represivas del mundo, lo que contrasta con su aparente apreciación recién descubierta de los beneficios de los cannabinoides médicos. Según la Sección 17 de la Ley de Uso Indebido de Drogas (1973), se presumirá que cualquier persona que se encuentre en posesión de más de 15 gramos de cannabis - es trafico, lo que se castiga con una sentencia mínima obligatoria de 5 años en prisión y 5 golpes de bastón. Alguien que se encuentre con más de 500 gramos de cannabis enfrentará una pena de muerte obligatoria por ahorcamiento en la famosa prisión Changi del país.

Como TalkingDrugs ha informado, la ejecución más reciente por una ofensa de cannabis en Singapur tuvo lugar en noviembre del año 2016, cuando el graduado de Química de 31 años y aspirante a jugador de fútbol Chijioke Stephen Obioha fue ahorcado por poseer una cantidad de droga que sobrepasó el umbral, desencadenando la pena de muerte automática. El estado también ejecuta a personas por la posesión de cantidades relativamente pequeñas de otras drogas. En julio del año 2017, Prabagaran Srivijayan fue ejecutado en la prisión de Changi después de que se encontraron 22 gramos de heroína camuflados dentro de un automóvil que había pedido prestado. Estas ejecuciones son ilegales según el Derecho Internacional, según la ONU, ya que los delitos no cumplen los criterios de ser los "crímenes más graves".

A medida que los investigadores de NRF se embarcan en sus estudios sobre la producción de cannabinoides sintéticos, parece que el gobierno de Singapur está tratando de aprovechar los beneficios médicos del cannabis mientras se mantienen castigos duros contra cualquiera que intente usar el medicamento en su forma natural. En una postura extrañamente contradictoria, Singapur afirma que las propiedades del cannabis pueden ser "salvadoras de vidas", sin embargo, el estado todavía puede quitarle la vida a alguien por portar cannabis.