Teólogos defienden uso de condones

 En Julio de 2009 Progressio, el Instituto Católico para las Relaciones Internacionales (Londres),  publicó un dossier titulado ‘Una respuesta cristiana al problema del VIH’.  Los respetados profesores de Teología, James Keenan y Enda McDonagh son los autores del artículo. Keenan es también un jesuita desde los años ’70 y sacerdote desde el año 1982. 

En tal contexto de fervor teológico e intelectual nació este documento que simplemente y sin dejar espacio a malentendidos declara: SIDA y VIH son una forma de vulnerabilidad que surge desde la inestabilidad social  y la violencia estructural que domina el mundo de hoy. En otras palabras eso se traduce en la denuncia que ya muchos católicos y religiosos en general esperaban desde hace mucho tiempo. Proteger a la persona humana, sea con un condón o con políticas de reducción de daños, no puede ser sino parte integrante de la cultura teológica Cristiana. Todavía esta idea que parece lógica para muchos, aún no es apoyada por las autoridades católicas, quienes mientras debaten sobre el valor moral del condón, se olvidan de los que cada día mueren por haber contraído VIH, tal vez porque no había condones disponibles que no llevaran consigo un sentido de pecado e inmoralidad.

El artículo nos da un ejemplo muy claro sobre la naturaleza del problema: el número de muertos en la tragedia del tsunami en 2004 superó los 300.000 en una semana. Cada 37 días se registra el mismo número de víctimas del SIDA. Pero, los dos eventos suscitan reacciones humanitarias muy diferentes. El drama de un momento es más atractivo que un drama constante y que depende de causas estructurales -y no de cataclismos naturales-, reforzadas por opiniones políticas y religiosas moralistas y cerradas. Poner el ser humano antes de todo es la solución promovida por los dos teólogos, quienes piden a las autoridades morales, políticas, económicas y religiosas más apertura y consideración con la vulnerabilidad de los que sufren. Eso no quiere decir dejar la moralidad por la libertad, sino aceptar que los condones, y otras maneras de hacer prevención constituyen la vía fundamental para proteger el ser humano.

¡Aquí hay una buena idea proveniente del mundo Cristiano! Quizás mientras los que están en el Vaticano aún están discutiendo sobre la naturaleza del pecado de usar condones, esta idea puede hacer que abran los ojos a lo que una buena parte del mundo ya ve desde hace tiempo. Y de tomar en cuenta esta propuesta, hacer que usen su poder de influir en la opinión pública y por extensión, en la salud social y física de sus ciudadanos.

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