Terapia con metadona tabú en Rusia

Una de las principales armas para combatir la adicción a la heroína, una de las drogas más dañinas y adictivas, es el uso de metadona, una droga sintética prescrita por doctores que ha probado ser central en las terapias de desintoxicación. Ha sido respaldada por las Naciones Unidas y 55 países, pero en Rusia el uso de metadona es ilegal.

La adicción a la heroína en Rusia ha alcanzado niveles de epidemia. Se calcula que hay más de dos millones de drogadictos en ese país, es decir, un adicto por cada 50 rusos en edad de trabajar, cifra ocho veces más alta que los países de la Unión Europea. Un gran número de ellos son adictos a la heroína, droga que proviene en su mayoría desde Afganistán. “Es una amenaza a nuestra seguridad nacional, nuestra sociedad y nuestra civilización”, afirmó el experto ruso en drogas Viktor Ivanov al diario británico The Independent.

El resultado no es sólo la presencia de más adictos. Aún más grave es que producto de ello, los contagios de VIH han aumentado en forma exponencial en el último tiempo. La mayoría de los contagiados son personas menores de 30 años que se infectaron por compartir jeringas con heroína. De acuerdo a Dasha Ocheret, de la Red Euroasiática de Reducción de Daños de Moscú, la estrategia de la autoridad rusa de demonizar a los adictos ha sido un fracaso: “El propósito no es ayudar a la gente que sufre de adicción, sino identificarlas y luego castigarlas. No hay ningún país en el mundo que haya podido solucionar el problema de la adicción de esta forma”, afirmó a The Independent.

Cualquier adicto que solicita ayuda es puesto en el “registro de narcóticos”, información que queda disponible de manera inmediata a la policía quienes a su vez pueden arrestar y encarcelar a los adictos.

La terapia de sustitución con metadona está prohibida en Rusia mientras que los centros de intercambio de jeringas y agujas son altamente controversiales dentro de la sociedad rusa. Los adictos que acuden a ellos arriesgan cárcel. La terapia con metadona bloquea los deseos de los adictos de consumir heroína y debe ingerirse de manera permanente para un buen resultado. Por esta razón sus críticos afirman que es reemplazar una droga por otra.

Pero hoy en día es prácticamente imposible debatir sobre el tema. Un importante académico ruso fue acusado recientemente de propagar el uso de las drogas luego de ayudar en la organización de una conferencia científica sobre drogadicción. El mismo profesional fue obligado a cerrar un sitio web en donde publicó estudios sobre el tratamiento de adictos a la heroína con metadona.

Un reporte de Human Rights Watch sostiene que las políticas sobre drogadicción rusas ignoran de manera deliberada las evidencias y recomendaciones médicas disponibles. Por mientras, más de 30 mil personas mueren por adicción cada año en Rusia, cifra que no deja de ser menor en un país en el que la tasa de natalidad es negativa.