Tratamiento de adictos: estrategia contra el crimen

El Reino Unido tiene uno de los mayores índices de consumo de la Unión Europea. Ésta ha sido una situación estable durante cerca de 40 años, siendo la marihuana la droga más ampliamente usada en ese país. Durante los años 70 y 80 esa nación enfrentó un agudo problema de adicción a la heroína, que a su vez disparó los índices de criminalidad común, por pequeños actos delictivos cometidos por usuarios para recoger dinero para pagar su adicción.

Este fue uno de los desafíos principales de Mike Trace mientras ejerció como zar antidrogas en los años 90, cuando la decisión del gobierno de Tony Blair fue dejar de encarcelar pequeños delincuentes, adictos a la heroína y someterlos a un exigente tratamiento de rehabilitación.

Trace, actual director del Consorcio Internacional de Políticas de Drogas, Mike Trace, estuvo en Brasil para compartir su experiencia con la naciente Comisión Brasileña sobre Drogas y Democracia y explicó las estrategias que usó el gobierno británico para bajar la criminalidad ocasionada por adictos a la heroína en los años 90.

¿Cuál era la situación de crimen desencadenada por los adictos a la heroína?

Ese tipo de crimen no era particularmente violento, ni lo es hoy día. No tenemos altas tasas de homicidio o crímenes mayores asociado con el mercado de drogas pero sí teníamos crímenes menores cometidos por los adictos para obtener la droga. Un estudio nos permitió concluir que los robos en casas, en la calle, en carros eran cometidos en su mayoría por adictos a drogas, así que las políticas de drogas del momento se enfocaron en trasladar esas personas del sistema de justicia hacia el sistema de salud.

¿Cómo lo hicieron?

Cada estación de policía en el Reino Unido tiene un evaluador de drogas, así que cualquiera que es detenido por posesión de drogas va a la estación y recibe una evaluación en ese sentido. Nuestros policías son los mayores reclutadores de pacientes del sistema de tratamiento de usuarios de drogas; nuestra policía manda a más de la mitad de la gente que está en tratamiento por adicción a drogas en el país.

¿La policía fue entrenada para eso?

Se ha vuelto parte del trabajo de ellos. Es una parte mucho más gratificante de su trabajo reclutar un dependiente de drogas y encaminarlo a tratamiento, que pasársela arrestando una y otra vez a la misma persona, por la misma causa. El resultado es que la policía tiene que lidiar con menos criminalidad en las calles y además, siente la satisfacción de haber ayudado en la rehabilitación de adictos.

¿Hasta qué punto funcionó esta estrategia?

Tenemos menos nivel de criminalidad. Y es muy positivo tener el servicio de policía y salud trabajando juntos. El problema es todavía tenemos un alto consumo en nuestra sociedad; lo que si hemos sido capaces de solucionar son algunas de las consecuencias del uso de drogas.

¿El consumo de drogas en jóvenes ha aumentado?

Es estable, pero siempre ha sido alto. Tenemos uno de los niveles de consumo más altos de Europa.

¿Cuántos usuarios de drogas tiene el Reino Unido?

De acuerdo con encuestas recientes, aproximadamente 5 millones de personas han usado drogas en los últimos meses. Esto no significa que todos son usuarios frecuentes, sino que han consumido alguna droga en los últimos meses. De esos 5 millones, 350 mil son dependientes, problemáticos y la mitad de esos 350 mil dependientes, tienen comportamientos criminales.

¿Cuántas de estas personas hacen parte de programa de gobierno que ofrece tratamiento médico en lugar de castigar con prisión?

Bueno, esa ha sido nuestra preocupación principal y es en lo que hemos enfocado nuestro trabajo en los últimos 10 años. De estos 350 mil dependientes, anualmente están recibiendo ayuda social cerca de 210 mil personas. Hemos creado un tratamiento muy grande y un sistema de atención capaz de responder a esta demanda, así que más de la mitad de los usuarios problemáticos del país están recibiendo ayuda.

¿De dónde salieron los recursos para estos programas de salud y qué experiencias pueden replicarse para movilizar dinero para este fin?

Es dinero del gobierno nacional, así que lo primero fue una decisión política del gobierno nacional de querer invertir en este sector. La inversión ha subido el triple en los últimos diez años. La inversión general al comienzo fue de 250 millones de libras esterlinas por año, empezando en 1998 que fue cuando llegamos al gobierno. Ahora la inversión anual es de 800 millones de libras al año. Es una gran inversión. Nosotros creamos esos presupuestos, era dinero nuevo y en ese momento el gobierno tenía recursos para hacerlo, pero creo que ese no es más el caso. Así que si se quiere aumentar la inversión, hay que buscar otras fuentes de financiamiento. Pero esto fue un período en que el gobierno británico estuvo muy enfocado en inversión social. Como consecuencia de estas inversiones, hemos recibido ahorros en retorno, porque tenemos menos problemas de salud relacionados al uso de drogas y menos problemas criminales, así que el dinero que habríamos gastado solucionando eso se termina ahorrando.

Cuando ustedes propusieron por primera vez descriminalizar al usuario, ¿cómo reaccionó la opinión pública?

Tuvimos una buena recepción al principio básico que era: tenemos mucha gente adicta y no tiene sentido hacer sus vidas más difíciles al encarcelarlos. La única forma de hacer que estas personas se comporten mejor es darles algún tipo de apoyo y este abordaje fue bienvenido en círculos diversos de la sociedad. Donde hubo más controversia fue en la naturaleza del tratamiento. Si el público piensa que el tratamiento no es lo suficientemente exigente, que es permisivo con los adictos, entonces deja de apoyarlo. Si el tratamiento es percibido como blando, la gente va retirando su apoyo, pues en general, las personas quieren que el tratamiento transmita el mensaje de que “no está bien el uso de drogas y no está bien que continúes viviendo la vida que estás viviendo”. Entonces, la opinión pública exigió que el tratamiento fuera muy duro exigente.

¿Fue esta una postura políticamente costosa para el gobierno Blair, para usted o su equipo?

No realmente. Fue fácil dirigirse al público y decir ‘vamos a invertir mucho dinero en estos programas y el objetivo es reducir el crimen callejero’, eso fue fácil y positivo. Se ha vuelto más difícil con el paso del tiempo porque los presupuestos son más apretados así que hay mucho escrutinio sobre cada centavo y eso es un debate justo. Pero incluso visto desde este punto de vista, el tratamiento de los adictos –si es un tratamiento exigente- es una manera más sensata de gastar el dinero que hacerlo en persecución del crimen callejero, cárceles. Esto está ya incorporado a la mentalidad del ciudadano, es una medida pragmática.

Tal vez ese abordaje pragmático sea más fácil en sociedades unas sociedades que en otras, donde el debate todavía es moral…

Bueno, creo que una tarea que puede hacer la Comisión Brasileña sobre Drogas y Democracia es liderar ese debate de que dar tratamiento médico al usuario y no encarcelarlo no significa volverse tolerante al uso de drogas, es simplemente un uso más pragmático del dinero público para lidiar con problemas de salud y de seguridad. Estoy seguro de que el público brasileño se abriría a ese debate, pero toma tiempo y es un proceso.

¿En el Reino Unido no fue necesaria una reforma de la ley para implementar este programa de reducción de daños?

Para encaminar a los usuarios de drogas del sistema criminal al sistema de salud no fue necesario un cambio en la ley. La reforma de ley en la que hemos estado envueltos en los últimos 10 años se enfoca más en nuestra legislación sobre cannabis, de la que hemos hecho un completo desorden y que no ha sido una experiencia particularmente positiva. La cannabis es muy usada en el Reino Unido y de esos 5 millones de usuarios de los que hablé antes, la mayoría de ellos solo usan cannabis así que es un asunto muy grande. Entonces, aunque no era una estrategia particular de nuestra política de drogas, los policías terminaron arrestando un gran numero de usuarios de esta droga y nos dimos cuenta de que se estaba gastando muchos recursos en arrestar a estas personas, entonces lo que hicimos fue una reforma de ley en 2004 en que degradamos el  uso de cannabis y así la policía se pudo concentrar en adictos problemáticos y vendedores de droga. Desde entonces, la clasificación de la cannabis en nuestro parlamento se ha vuelto un partido de fútbol ideológico. Aquellos que quieren ser más duros contra las drogas dicen que debe ser clasificada como una droga más problemática y los que quieren ser más suaves dicen que debe ser clasificada como una droga menos problemática. Es un debate simbólico.

escrito por Andrea Domínguez

artículo es de Comunidad Segura

primero parte de la entrevista