Tres razones por las que se ignora el asesoramiento científico sobre las drogas

Gráfico sobre las drogas y sus daños relacionados, elaborado por el Profesor David Nutt

Gráfico sobre las drogas y sus daños relacionados, elaborado por el Profesor David Nutt (Ver imagen en alta resolución)

David Nutt, junto con otros científicos importantes, publicó un estudio hace unos años que mostraba cómo los daños asociados con algunas drogas legales, como el alcohol y el tabaco, excedían drásticamente los daños de algunas drogas ilegales, como el cannabis, el éxtasis y el LSD, e incluso los daños de la heroína y la cocaína. Por supuesto, estos eminentes científicos tenían razón, pero los políticos continúan ignorando los consejos científicos, y la sociedad sigue estando a favor de las actuales leyes sobre drogas.

Aquí hay tres factores que podrían explicar esta paradoja:

 

1. El capitalismo y la clase social

Noam Chomsky, un crítico social estadounidense y activista político, ofreció algunos argumentos interesantes para explicar cómo el capitalismo y la clase social moldean el estado legal de las drogas.

El cannabis, por ejemplo, es una planta que se puede cultivar fácilmente en el patio trasero de cualquier persona, por lo que no es tan fácil de comercializar con fines de lucro. El tabaco, por otro lado, necesita tecnologías industriales y, por lo tanto, es un producto adecuado para la comercialización. Del mismo modo, preparar bebidas alcohólicas de alta calidad, un buen vino o una botella de whisky decente, no es tan fácil como cultivar cannabis u hongos mágicos en su jardín.

 

 

Sin embargo, se puede argumentar que la reciente experiencia de EE. UU. con la legalización del cannabis ha demostrado que puede comercializarse con éxito, pero no olvidemos que la comercialización de la planta fue uno de los principales argumentos utilizados para legalizar el cannabis en muchos estados de EE. UU.

Las políticas de drogas también se pueden usar como una herramienta para la "limpieza social". Los gobiernos prohibirán las drogas que están asociadas con las personas más pobres, como el cannabis. Esto cumplirá un objetivo común de las élites de aislar selectivamente a las clases más bajas. Por ejemplo, los gobiernos a veces pueden encontrar a las personas sin hogar como una molestia, y la prohibición de drogas como el cannabis proporcionaría una excusa legal para deshacerse de ellas.

Durante la prohibición del alcohol en los EE. UU. en la década de los 20's, el gobierno hizo una excepción con el whisky, una bebida alcohólica más cara, que se podía comprar con receta médica. Esto aseguró que aquellos que eran pobres pudieran ser encerrados por beber alcohol, mientras que las élites podían obtener legalmente la droga si así lo deseaban.

 

2. La pobre comprensión del riesgo

Reaccionamos de forma exagerada a las amenazas inmediatas y no reaccionamos ante los peligros a largo plazo. Este es un fenómeno bien conocido que fue descrito por el psicólogo Daniel Gilbert de la Universidad de Harvard.

Por lo general, una persona percibirá un riesgo del 14% de desarrollar cáncer de pulmón por el tabaco que sea menor que el 0.01% de posibilidad de muerte inmediata después de una sobredosis de un medicamento asociado con las fiestas, como el éxtasis. En términos estadísticos, sin embargo, tienes más de mil veces de probabilidades de morir por consumir tabaco que por tomar éxtasis.

Esta ineptitud humana en la percepción de los riesgos a largo plazo se revela en nuestras actitudes hacia la inminente fatalidad del cambio climático. Debido a que las consecuencias más graves del calentamiento global aún están a décadas de distancia, muchas personas son apáticas con respecto a su amenaza de aniquilar a la raza humana. Sin embargo, las mismas personas podrían reaccionar de forma exagerada ante el peligro de un ataque terrorista que podría resultar en muy pocas muertes en comparación.

 

3. La confusión entre el efecto y la toxicidad

Podemos pensar fácilmente que cuanto más obvio es el efecto psicológico de una droga, mayor es el riesgo para la salud que representa. Hemos evolucionado durante millones de años para asociar los cambios psicológicos repentinos e inusuales con el miedo. Los estados mentales inusuales cumplen una función evolutiva: nos advierten que algo no está del todo bien.

Los efectos del alcohol y el tabaco son muy sutiles y graduales en comparación con, por ejemplo, el LSD. El LSD es uno de los compuestos psicoactivos más seguros, aunque los efectos son profundos e intensos.

Sin embargo, es difícil darse cuenta de que la transformación mental extrema causada por el LSD es independiente de su efecto sobre su salud. Esto se debe a que el cambio que crea es el resultado directo de una modificación segura en los niveles de neurotransmisores en el cerebro, no un cambio indirecto que pretende alarmarnos por un mal funcionamiento fisiológico.

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Por supuesto, las actitudes sociales hacia cosas como las drogas son extremadamente complejas y nunca se pueden reducir a un número finito de razones. Lo anterior es especulación, pero conocer algunas de las razones que afectan nuestras actitudes sociales hacia las drogas psicoactivas nos ayudará a luchar por políticas y leyes de drogas más racionales y menos dañinas.

 

*Ghaith Aljayyoussi es un Asociado de investigación posdoctoral en la Universidad de Liverpool

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Leer el artículo original.