Ucrania aplana el camino para la innovación en el ámbito de la reducción de daños en la región EOAC

Una sala de inyección segura en Estrasburgo. Fuente: Wikimedia

Hace poco más de un año, la primera medida de este tipo fue implementada en la ciudad ucraniana de Sumy. La iniciativa, una sala de consumo asistido, representa un innovador enfoque de reducción de daños en la región, el cual fue posible gracias al apoyo de las autoridades municipales. Hacia fines de 2019, la apertura de una segunda sala ya estaba planificada, con la esperanza que iniciativas similares en el ámbito de la reducción de daños sean implementadas en otros países de Europa Oriental y Asia Central.

 

 

Durante su primer año de funcionamiento en Sumy, la sala fue visitada por delegaciones municipales de Poltava, Odesa, Kiev, Cherníhiv (Ucrania), Bălți, Chisináu (Moldavia) y Kazajistán con el objetivo de difundir buenas prácticas en el ámbito de la reducción de daños y en miras a aplanar el camino para otras iniciativas similares en la región EOAC.

 

Salas de consumo asistido y otros servicios de reducción de daños para uso de drogas ilícitas

 

Las salas de inyección segura, también conocidas como salas de consumo asistido o salas de prevención de sobredosis, son generalmente concebidas como servicios de reducción de daños donde el uso de drogas ilícitas es permitido bajo supervisión.

Según sugiere la evidencia disponible, este tipo de iniciativas previenen los casos de sobredosis con una eficiencia cercana al 100%. Algunos informes resaltan la eficiencia económica para los presupuestos nacionales y municipales de dichas medidas, toda vez que los servicios médicos de urgencia y rescate médico son menos solicitados, y la transmisión del VIH, la tuberculosis y la hepatitis se ve significativamente reducida.  

Otros aspectos positivos de los servicios de reducción de daños comúnmente mencionados son: la reducción de la actividad criminal, el mejoramiento general de la salud y la calidad de vida de la población, la disminución del número de “recaídas” entre consumidores de drogas y el incremento de la reinserción social de éstos (a través del aumento de la inserción laboral y de la posibilidad de encontrar una vivienda estable, así como también gracias al reforzamiento y restauración de las relaciones familiares).

El primer servicio de reducción de daños oficialmente aprobado por autoridades municipales y promovido por profesionales de la salud abrió en Berna (Suiza) en 1986 y continua en funcionamiento hasta hoy.

A principios de los 70, abrió sus puertas en los Países Bajos un servicio comunitario para el consumo de drogas ilícitas que entregaba información sobre salud y uso de drogas, así como también comida, ropa y jeringas esterilizadas. A pesar de contar con el apoyo de la administración local y de la policía, dicho centro sólo obtuvo estatuto oficial mucho tiempo después, en 1996.

En la actualidad, más de un centenar de salas de inyección segura están oficialmente operando en distintas partes del mundo tales como Suiza, Alemania, Francia, Canadá, Australia, España, Luxemburgo, Noruega, Países Bajos y ahora en Ucrania.

 

Reducción de daños en Sumy

 

La experiencia internacional nos muestra que cuando se han implementado servicios públicos de reducción de daños en lugares donde existe un elevado nivel de discriminación y criminalización de del consumo de drogas, puede ser difícil obtener la confianza de los usuarios. En Sumy, este problema fue exitosamente superado gracias a la participación de trabajadores sociales de una organización no gubernamental.  

“Los enfoques de reducción de daños no han cambiado sustancialmente en los últimos 20 años, de manera que el mayor desafío hoy es ganarse la confianza de las personas que consumen drogas para que no duden en usar este servicio municipal. Todo aquí se construye en base a la confianza”, dice un activista implicado en el lanzamiento del servicio, Oleksiy Zagrebelnyi.

 

 

“El resultado de nuestra actividad por ahora es que hay cada vez más usuarios, y hemos comenzado a recibir retroalimentación de parte de ellos, lo que significa que la sala tiene demanda. Los servicios que proveemos son únicos, tienen demanda y eso es un éxito porque la dimensión social de este proyecto ofrece importantes beneficios para el público”.

Un ejemplo relevante de los beneficios de las salas de reducción de daños es el aumento considerable de la sensación de seguridad y la disminución en el número de reclamos relacionados con las consecuencias negativas del uso de drogas recibidos por las autoridades de Sumy, particularmente en lo que se refiere al uso del espacio público, al desecho de jeringas usadas y otros artefactos en los alrededores de hospitales, en la entrada de casas y parques infantiles o simplemente en las calles, etc.

Para Maksym Galitskyi, el encargado municipal de salud y seguridad de Sumy, este tipo de denuncias se han vuelto escasas desde que la sala abrió. “Anteriormente se registraban varias denuncias por semana, y ahora estamos recibiendo una al mes. Eso obviamente es un éxito”, dice Zagrebelnyi.

 

 

Según el médico jefe del Dispensario Regional de Narcóticos de Sumy, Taras Zlydennyi, aproximadamente 50-70 personas visitan la sala de reducción de daños diariamente, y el número de pacientes registrados en el dispensario llega a 600 personas.

 

 

La sala provee servicios de prevención y asesoramiento orientados a reducir el potencial daño asociado al uso de drogas en general, ofreciendo igualmente información sobre las consecuencias del uso de drogas ilícitas sin supervisión, así como también exámenes de VIH y hepatitis, y asesoramiento para familiares y amigos de consumidores de drogas. La sala también gestiona el intercambio de jeringas y propone una serie de medidas de prevención y protección orientadas a la reducción de daños.

 

La voluntad política y el consenso entre las autoridades municipales como prerrequisitos para el éxito

 

El enfoque Sumense de reducción de daños es único, ya que la ciudad logró disipar estereotipos en relación con los métodos para combatir la dependencia a las drogas. En lugar de estigmatizar y perseguir a los consumidores de drogas, representantes de las autoridades municipales junto a fuerzas del orden, profesionales de la salud y ONGs aunaron sus esfuerzos para proveer las condiciones necesarias para el uso supervisado e higiénico de drogas ilícitas.

Además, la sala de reducción de daños es financiada exclusivamente con presupuesto municipal; el soporte financiero de organizaciones internacionales, la ICF “Alianza por la Salud Pública” y la Fundación Internacional Renacimiento sólo fue necesario al principio del proyecto para reparar y acondicionar el local.

“Hay dos opciones para lidiar con cualquier problema: ya sea la persecución y las estrategias de erradicación, que suelen ser muy costosas y no consiguen resultados eficaces. El otro camino es la política a través de la cual buscamos reducir daños, pensando en la seguridad de nuestros ciudadanos”, dice Maksym Galitskyi.

“En Ucrania, diversos funcionarios públicos, a menudo con mentalidades distintas, son responsables de resguardar la seguridad y la salud de la población. Se trata de un problema a nivel nacional dado que no existe un único encargado de la política de combate al tráfico de drogas, y el Ministro de Salud no tiene influencia en los servicios de seguridad. En Sumy, soy el funcionario encargado de la seguridad y la salud […] logramos crear una plataforma de comunicación en la cual ONGs, junto con las autoridades, han logrado un cierto consenso sobre estos temas”.

La importancia de la voluntad política y el consenso al interior de las instancias gubernamentales también es reconocida por la administración regional.

“La región de Sumy tuvo la suerte de contar con funcionarios capaces de entender, darse cuenta [y] apoyar esta iniciativa”, dice el exdirector de personal de la Administración Estatal del Óblast (provincia) de Sumy, y actual primer delegado del Ministro de Desarrollo de Comunidades y Territorios de Ucrania, Dmytro Zhivitskyi.

 

 

“Tuvimos voluntad política, y el director de la administración provincial nos apoyó. Organizaciones no gubernamentales se encargaron de generar consciencia, proveyendo evaluación experta y experiencia internacional a la administración, a los delegados, cuyo soporte fuimos capaces de obtener”.

“Una vez la decisión tomada, nos dimos cuenta de que teníamos un mecanismo bien establecido para la toma e implementación de decisiones conjuntas originales, algo que hasta ese momento estaba faltando”, dice Zhivitskyi. “Hacia 2017, creamos el Centro Provincial de Salud Pública, primer centro provincial plenipotenciario. Ahora hemos creado un grupo de trabajo, y hacia mediados de julio adoptaremos el programa provincial de salud pública, que tomará en cuenta la experiencia con consumidores de drogas. Esto significa que nuestra tarea hoy en día es implementar una filosofía de la prevención orientada más a abordar las causas que a eliminar las consecuencias”.

 

¿Dónde abrirán las próximas salas de reducción de daños en la región EOAC?

 

La sala de reducción de daños de Sumy fue abierta en el dispensario regional de drogas. Autoridades locales y organizaciones internacionales otorgaron el apoyo inicial para la instalación del servicio. El éxito de la iniciativa, según representantes de autoridades municipales y ONGs, ha probado su eficiencia y conveniencia.

Activistas de la ciudad moldava de Bălți han mostrado interés en abrir una sala de este tipo en su ciudad. Adicionalmente, el alcalde ha declarado previamente que la implementación de este tipo de programas sería mucho más fácil en Bălți, ya que sólo se necesitaría “copiar” la experiencia iniciada en Berna 33 años atrás. Ahora, la experiencia de la ciudad ucraniana de Sumy se convertirá en una buena práctica.

Según Oleksiy Zagrebelnyi, los trabajos de construcción de una segunda sala de reducción de daños en Sumy ya han comenzado, y la apertura de otra sala en el extremo opuesto de la ciudad es inminente.

Con este propósito, el primer estudio de caso sobre una experiencia exitosa ya está disponible, así como también toda la información necesaria sobre los procedimientos llevados a cabo durante la implementación de la actual sala de reducción de daños. Empero, otras ciudades tendrán que hacer ciertos esfuerzos para implementar iniciativas de este tipo en adecuación con sus contextos específicos.

 

Dónde comenzar: recomendaciones de expertos

 

Los expertos recalcan que la apertura de una sala de reducción de daños en una nueva ciudad involucra dos importantes temas: los aspectos reglamentarios y los aspectos económicos.

Primero, es necesario analizar la adopción de programas que involucran consumidores de drogas y el impacto de estos programas en ciertos grupos específicos.

“Como regla general, paquetes de programas locales existen en varias ciudades”, dice Yelena Koval, consultora en disponibilidad de analgésicos y política de drogas de la Fundación Internacional Renacimiento.

 

 

“Entre los programas locales, necesitamos buscar aquellos que tengan un componente de reducción de daños, analizar en qué servicio sanitario operan, quiénes están involucrados. Y en ese momento – sólo imagina que una jeringa contaminada pueda ser desechada en la entrada del edificio, en el patio, y estima cuánto costaría un tratamiento preventivo expost para una persona expuesta accidentalmente a material contaminado. ¿Qué recursos serían necesarios para administrar los medicamentos?, ¿cuánto costaría un tratamiento?”.

En los últimos años, las ciudades han demostrado liderazgo en el mejoramiento de la salud de la población, combatiendo eficazmente el VIH, la tuberculosis y la hepatitis. Esta tendencia es crucial desde una perspectiva global, pues hoy en día el 55% de la población mundial vive en ciudades y, según estimaciones, dos tercios de la población mundial vivirá en zonas urbanas en 2050.  

Ciudades de la región EOAC pueden beneficiar de la descentralización de programas y recursos, así como también de recomendaciones de expertos entregadas por las comunidades y de las buenas prácticas provenientes de distintas partes del mundo.

 

Este artículo fue originalmente publicado por la Alianza por la Salud Pública, una organización profesional no gubernamental líder, cuyo trabajo ha tenido un impacto significativo en la epidemia de VIH/SIDA, tuberculosis y hepatitis viral en Ucrania. Se han realizado ediciones menores al artículo original para mayor claridad y legibilidad. Para acceder a la versión original pulse aquí y para leer la traducción al ruso pulse aquí