Un año después de la aprobación de la Ley, Uruguay aún espera para la venta de marihuana con fines comerciales

Uruguay cannabis legaliza

Hasta el momento los funcionarios uruguayos han aprobado la cosecha propia y clubes de membresía de marihuana, así como el cultivo de cáñamo. Pero un año después de que fuera firmada la histórica ley de marihuana de Uruguay, los detalles sobre un mercado regulado de marihuana comercial - siguen sin estar claros.

El mes pasado, el presidente de Uruguay José Mujica firmó un Decreto Ejecutivo que marcó el último capítulo de la aplicación de la ley promulgada en el año 2013. El Decreto emite una serie de normas que autorizan el cultivo de cáñamo para fines industriales, lo que convierte a Uruguay en el primer país de América del Sur en hacerlo.

Debido a la amplia variedad de usos industriales para el cáñamo, la medida ha sido anunciada por algunos como una de las principales implicaciones económicas para el país. Teniendo en cuenta la dependencia de Uruguay a su sector agrícola orientado a la exportación, esto es de hecho una importante ventaja comparativa.

La decisión se produce después de que el Instituto de Regulación y Control del Cannabis (IRCCA) abrió el proceso de registro de casas de cultivo y clubes de membresía de marihuana, justo cuando el país celebra un año desde que Mujica firmó la ley el 23 de diciembre del 2013. Y como El Observador reporta, algunas personas familiarizadas con el proceso de implementación dicen que las autoridades se están preparando para hacer públicas las normas para la obtención de la marihuana medicinal en un futuro proximo.

Mientras que todos estos elementos son importantes, el aspecto más importante de la ley permanece en la etapa de desarrollo. En los últimos seis meses, el público ha visto un limitado avance en el plan oficial, que consiste en la autorización de tres a cinco empresas para hacer crecer la droga, y para que las farmacias la vendan. La tierra ha sido reservada, y se ha producido incluso un poco de ruido de las partes interesadas en la prensa sobre la medida en que los funcionarios deben cubrir el costo de los servicios públicos en los invernaderos asociados.

Pero según fuentes del Instituto de Regulación y Control del Cannabis - IRCCA -, la iniciativa se encuentra todavía en el proceso de licitación. Se dice que hay 18 empresas participantes, tres de las cuales son de Uruguay, mientras que el resto son compañías extranjeras o licitadores agrupados de asociaciones uruguayos y extranjeros.

Este retraso puede parecer frustrante para muchos observadores, incluso innecesarios desde un análisis puramente político. Ahora que el Frente Amplio, la coalición uruguaya de partidos de izquierda, ha surgido de las elecciones con su mayoría en el Congreso intacta, y con el presidente electo Tabaré Vázquez quien prometió aplicar la Ley al pie de la letra (aunque bajo estricta vigilancia), los principales obstáculos políticos a la Ley han sido superados.

Aún así, parece que los observadores tendrán que ser pacientes en cuanto a las ventas comerciales de marihuana por parte del gobierno uruguayo. El secretario general de la Junta Nacional de Drogas (JND) de Uruguay, Julio Calzada, ha dicho a los periodistas que la marihuana podría estar disponible en las farmacias en marzo, pero El Observador ha señalado que incluso si se seleccionan a los productores finales en un futuro próximo es poco probable que la droga salga a la venta antes del 1 de marzo, cuando Vázquez tome posesión del cargo.

Hasta entonces, los analistas tendrán que confiar en que Uruguay está poniendo más énfasis en la correcta aplicación de la ley más que en hacerlo rápidamente. El Instituto de Regulación y Control del Cannabis - IRCCA - ciertamente parece comprometido en este frente. El objetivo es que los cultivadores comerciales se comprometan a un plan de negocios que pueda debilitar exitosamente al mercado negro. Los funcionarios del instituto han dicho a este autor que están estudiando también la posibilidad de ofrecer diferentes cepas de la droga por diferentes precios, basado en la pureza del producto.

*Geoffrey Ramsey trabaja a tiempo parcial como investigador para el Programa para América Latina de la Fundación Open Society, también se dedica a la escritura independiente. Así mismo, ha trabajado como investigador y escritor para InSight Crime, un centro de investigación dedicado al monitoreo del crimen organizado y la corrupción en las Américas. Es autor de the Pan American Post.