Un Nuevo Enfoque en las Políticas de Drogas Podría Mitigar la Pobreza en la India Rural

Niños en un campo de opio en la India (Fuente: Wikimedia)

La criminalización del cultivo de opio a baja escala en la India está causando pobreza y desigualdad intergeneracional, pero un nuevo enfoque en las políticas podría revertir estos daños y empoderar a las comunidades rurales.

Health Poverty Action (HPA, por sus siglas en inglés), una organización sin fines de lucro con sede en el Reino Unido, recientemente publicó los resultados de su investigación sobre el impacto que las políticas de drogas punitivas tienen sobre los grupos vulnerables en la India, y también en Brasil. El informe (Castigando a la pobreza: Cómo la fallida 'guerra contra las drogas' lesiona a las comunidades vulnerables) arroja luz sobre la marginación y las condiciones de vida indignas de las comunidades rurales en el noreste de la India, y sobre cómo las ganancias obtenidas del cultivo ilegal del opio se han convertido en la única perspectiva económica viable para muchos lugareños empobrecidos.

Los hallazgos son el resultado de una serie de entrevistas y grupos de debate efectuadas por los investigadores en 2017, en un área no revelada del noreste de la India.

Sin un acceso apropiado a la educación o al empleo, muchos integrantes de la población rural de la región, quienes representan más de la cuarta parte de la misma - viven en la pobreza y buscan ganarse la vida a través de la agricultura. Sin embargo, el clima y gran parte del suelo son poco propicios para cultivos que sean no solo suficientemente lucrativos sino también de maduración rápida. Por eso, muchos agricultores se han volcado al cultivo del kani (amapola del opio) para su propia manutención y la de sus familias.

Estas siembras sin licencia siguen estando estrictamente prohibidas por la legislación esencial sobre drogas de la India, la Ley de Estupefacientes y Sustancias Psicotrópicas (NDPS). Alguien que sea hallado produciendo, poseyendo o transportando incluso una “pequeña cantidad” de la planta sin una licencia, se enfrenta a un año de prisión y / o una multa de hasta  10.000 (£108 / $138). Un agricultor que sea descubierto infringiendo la ley también tendrá todos sus cultivos de opio incautados o destruidos.

Pero con pocas opciones en materia de ingresos, los agricultores habitualmente arriesgan todo, a cambio de la oportunidad de ganarse la vida a través de la producción de opio.

El impacto de estas políticas sobre las personas marginadas y empobrecidas no debe ser infravalorado. La criminalización de los agricultores indigentes no solo empeora las carencias en las comunidades rurales, sino que también atrapa a los involucrados en un ciclo irremediable de pobreza.

“Nuestra supervivencia depende del cultivo del kani porque no existe otra fuente de ingresos”, dijo un lugareño a los investigadores del HPA. “Cuando los familiares se enferman o se lastiman en el hogar, el gobierno no nos apoya ni nos ayuda. Si no tenemos dinero para pagar a los médicos o a los farmacéuticos, existe la posibilidad de perder al familiar que se enferma. En tales momentos de emergencia, sólo el kani puede ayudarnos a conseguir dinero”.

Muchos de los entrevistados locales también informaron que los ingresos provenientes del cultivo del opio les permitían enviar a sus hijos a escuelas fuera de sus comunidades, con el fin de recibir una educación que posibilitara sacar a la familia de la pobreza intergeneracional.

Sin embargo, las autoridades ingresan regularmente a estas comunidades para la erradicación de cultivos y, según se ha informado, han brutalizado a los lugareños que tratan de evitar que lo hagan. Las fuerzas de seguridad no sólo destruyen las amapolas del opio; en el proceso, acaban con las esperanzas y aspiraciones de algunas de las personas más marginadas de la India.

Para colmo de males, la erradicación ocurre, por lo general, justo antes de la cosecha, lo cual significa que los agricultores pierden más que el valor de la venta de las plantas; también pierden todo el dinero y los recursos invertidos en semillas, riego y mantenimiento general de sus granjas.

“Cuando el kani estaba completamente maduro y listo para ser cosechado, el personal policial entró y comenzó a destruir el campo”, describió un agricultor local. “Si ellos no hubiesen destruido mi campo, yo tendría suficiente dinero para pagar los aranceles de admisión de mi hija, pero ellos destruyeron todo y me dejaron sin nada”.

Junto con las elevadas multas impuestas, el enfoque de la erradicación es suficiente para arrojar a la población rural en un estado de pobreza abyecta y desesperanza.

Fuente: Health Poverty Action

El desarrollo de cultivos alternativos, un enfoque destinado a luchar contra la producción de drogas y a apoyar a los agricultores rurales proporcionándoles cultivos sucedáneos, no ha conseguido mejorar los medios de subsistencia de las personas en la región.

El informe del HPA describe cómo dichos esquemas gestionados por el estado han sido considerablemente infructuosos debido al “bajo conocimiento técnico sobre estos cultivos rentables entre los agricultores, a condiciones climáticas específicas para dichos cultivos alternativos, a la falta de agua en la región, al tiempo necesario (de dos a tres años) para que las plantas maduren, y a la falta de servicios de asistencia conexos por parte del gobierno, tales como subsidios agrícolas, capacitación y desarrollo de capacidades para los agricultores”. La infraestructura deficiente también plantea dificultades de transporte para los agricultores que deben vender sus cultivos alternativos en zonas alejadas, una perspectiva poco atractiva considerando que pueden vender su opio cosechado localmente.

Reemplazar el opio por otros cultivos también es problemático para los lugareños debido al consumo generalizado de la droga en la región: Se usa con fines religiosos y médicos, y también con fines “recreativos”. El uso problemático se ha vuelto cada vez más habitual entre los jóvenes, y faltan servicios para tratar a los afectados. Los agricultores locales aducen que el impacto del uso de opio sobre la salud de los jóvenes es una razón clave para desear los recursos y la oportunidad de dejar de cultivar la planta.

Fuente: Health Poverty Action

Si bien el enfoque punitivo en relación al opio es continuar destruyendo o desestabilizando las vidas de muchos habitantes rurales en el noreste de la India, habría una manera de salir de esto, si el gobierno estuviese dispuesto a considerar alternativas a la situación imperante que estuviesen basadas en la evidencia.

En vez de centrar su atención en la aplicación de la ley y en el castigo, el gobierno debería abocarse a comprender las necesidades de las comunidades y apoyar su integración en la economía lícita. Si el gobierno busca reducir el cultivo, debe asistir a los agricultores de la región para que estos puedan obtener ingresos estables que mejoren su subsistencia de forma adecuada. Si el gobierno busca reducir el uso problemático del opio, debe invertir en servicios de tratamiento que sean accesibles.

Como señala la organización HPA, “esto no será posible si primero no se genera confianza y diálogo entre los agricultores, las comunidades y las autoridades. Esto podrá ocurrir una vez que se detenga la erradicación por la fuerza y los agricultores ya no estén sujetos a recibir multas o sanciones penales por el cultivo”.

La criminalización de los agricultores y la erradicación de los cultivos son objetivos crueles y poco realistas, especialmente debido a la naturaleza firmemente enraizada del kani en la cultura y en la vida de estas comunidades. El propósito de la política de drogas debería ser la reducción de daños, es decir, minimizar los daños producidos por el uso de drogas y por la comercialización de las mismas. La metodología actual exacerba [en vez de minimizar] los daños causados por ambas situaciones.

Invertir en el bienestar de las comunidades rurales que cultivan opio, en lugar de criminalizar su proceder, brindaría a algunas de las personas más marginadas de la India la oportunidad de escapar de un ciclo de desigualdad y pobreza.

Lea el informe completo de Health Poverty Action: Castigando a la pobreza: Cómo la fallida ‘guerra contra las drogas’ lesiona a las comunidades vulnerables. El informe integra las experiencias de algunas de las comunidades más marginadas afectadas por la llamada ‘guerra contra las drogas’ en la India y en Brasil.

 

Nota de la traductora: 1. (Ley de) Narcóticos y Substancias Psicotrópicas.