Una meta común

Dos de los lideres latino americanos más carismáticos del momento y también  más ideológicamente opuestos han criticado formalmente la postura y las imposiciones de los EEUU en su lucha contra el narcotráfico.

En el discurso de aceptación de su Doctorado Honoris Causa ante el claustro de la Universidad de la Habana Evo Morales denunció  la doble moral de los EEUU que por un lado trata de imponer su ley basada en la intolerancia cultural y la falta de respeto al pueblos indígenas para erradicar el problema del narcotráfico mientras que a la vez es el mayor país consumidor de cocaína del mundo. Por otra parte Felipe Calderón, el presidente de Méjico ha seguido la misma pauta en un discurso en Nueva York añadiendo que el mayor problema que su país tiene de momento es el de ser la puerta y la ventana de entrada a todas las drogas ilegales del mercado estadounidense.  

Morales también afirmó que si bien los EEUU podían tratar de imponer sus normas a los países productores, estos países también deberían unir esfuerzos y hacer frente al problema que la excesiva demanda de cocaína en aquel país para pedir que las autoridades norteamericanas reflexionasen sobre el problema desde sus fronteras en lugar de echar la culpa a otros países como el suyo donde la hoja de la coca se cultiva con fines medicinales y tradicionales para, entre otras cosas, combatir el mal de altura o los problemas gástricos o simplemente ser bebida como te.

Continuando con su discurso de diferenciación entre la hoja de la coca y la cocaína Morales también añadió que en la actualidad el problema de las drogas era un asunto político y que el  narcotráfico, como el terrorismo, era una nueva manera de calificar a los lideres divergentes tal y como en los ochenta lo fuera el comunismo. El líder boliviano hizo también hincapié en la incesante labor de su gobierno para combatir el crimen relacionado con el tráfico de drogas.

 Por otra parte el presidente Calderón en su reunión  ante la Americas Society and Council of Americas invitó a los asistentes a encontrar nuevas soluciones al problema de la drogas. En un discurso que claramente parecía entrever su apuesta por un modelo económicamente regulado para controlar los beneficios del crimen organizado el líder mejicano, coincidiendo con Morales, también critico  a las autoridades estadounidenses por su falta de medidas y sugerencias para reducir la demanda de drogas dentro de su territorio al tiempo que también critico la falta de apoyo para combatir las recientes masacres en Méjico las cuales dejaban las victimas en su país mientras que exportaban las drogas que producían los beneficios a los EEUU.

Sin duda estas dos reflexiones distintas deberían servir de ejemplo para entender los puntos en común de un gobierno tildado de radical como es el boliviano y otro claramente aliado a los EEUU ya que ambos se definen como víctimas y no como causas del problema del narcotráfico.