Vendedores de Coca en Bogotá Trabajan para Desestigmatizar la Planta de Coca

Fuente: Janneke Nijmeijer

En Candelaria - un área turística en Bogotá, Colombia - los vendedores de productos de coca juegan roles activos en pos de la desestigmatización de la planta de coca. Al vender una variedad de productos de coca, ellos les muestran a sus visitantes - mayoritariamente occidentales - la variedad de posibilidades que ofrecen los productos derivados de la coca. Aquí presentamos a cuatro de esos vendedores de coca...

Saúl

En el cálido interior de su pequeña y colorida tienda en Candelaria, Saúl dice: “La coca contiene una alta concentración de nutrientes: calcio, fósforo, magnesio; es una planta muy completa. Tiene la propiedad de combatir muchos dolores: dolor menstrual, problemas digestivos, migraña o soroche (mal de las alturas). Tan pronto como la gente llega a Bogotá, que se halla a una altura de 2.600 metros, es una práctica común tomar una taza de té de coca. Pasados diez minutos, su soroche ha desaparecido”.

 “El pueblo precolombino ha consumido coca por 3.000 años. En la alta cordillera de los Andes, que alcanza una altitud de 4.000 metros, el clima es demasiado limitado para una agricultura sustancial. Debido a la alta concentración de sustancias nutricias que tienen las hojas de coca, fue posible obtener suficientes nutrientes a esta altura. Dado que tenían acceso a una variedad de cultivos, las personas se mantenían sanas. Por esa razón, creían que la coca era un regalo sagrado de los dioses”.

“Los colombianos temen que cuando la coca se legalice, sólo las grandes multinacionales de los países desarrollados se van a ver beneficiadas con las hojas. Esto ya está ocurriendo en los Estados Unidos con la marihuana. En este país, la marihuana se ha legalizado, no sólo por su valor medicinal, sino también porque la industria farmacéutica puede ganar dinero con ella”.

“Ahora que se firmó el acuerdo de paz [entre el gobierno y las FARC], cada vez más multinacionales extranjeras buscan ganar mucho dinero a partir de las fuentes de energía y los minerales colombianos. Colombia tiene una biodiversidad extremadamente rica. Los colombianos nunca se interesaron por esto debido a las décadas de conflicto. Esto también puede suceder si se descubre cuánto se puede ganar con la coca. El gobierno colombiano y los de otros países latinoamericanos no protegen a sus sociedades del poder de las empresas capitalistas”.

 

Mihanel

Mihanel es dueño de una cafetería en Candelaria, con un enfoque en productos vegetarianos, y ahí también vende productos de coca caseros, como galletas de coca, pastelitos y tortas. “También tenemos un aceite con extracto de coca, que te ayuda a dormir mejor. Otro producto de coca, una especie de crema, es útil como analgésico”.

“El uso cultural de las hojas de coca ha existido durante mucho tiempo en nuestra sociedad y tiene una historia ancestral muy larga. Lo que realmente aprecio de la coca es que permite un diálogo abierto entre las personas. El poder narcótico de la coca te acerca a tu verdad interior y facilita un diálogo honesto. Te transporta a un nivel de conciencia diferente y te permite ser más abierto, ser tanto el narrador como el destinatario. Por ejemplo, según una vieja práctica, el conocimiento de los ancianos se transfiere a los miembros más jóvenes del grupo durante dicha ceremonia. Y se hicieron acuerdos políticos entre dos tribus diferentes”.

“Lo que me parece desafortunado es que la cocaína daña la imagen de la hoja de coca. La cocaína hace quedar mal a las personas que usan coca y, como resultado, universalmente se sostienen conceptos erróneos sobre la planta. Si les ofrezco a los turistas té de coca o pastel de coca, se asustan y lo rechazan de inmediato. La gente asocia la coca y a Colombia con la cocaína. Pero ellos no son conscientes de que la coca se ha utilizado con fines medicinales y espirituales durante siglos”.

 

Rosa

Rosa tiene un puesto en un mercado cubierto ubicado en un callejón central en Candelaria. La planta de coca sobre el mostrador es un oportuno recordatorio de que los productos de coca expuestos en la tienda están hechos de esta planta.

“Hay una gran diferencia entre la coca y la cocaína. Necesitas 400 gramos de hojas de coca para producir un gramo de cocaína. Lo cual significa que se necesita mucha más tierra para la producción de cocaína. Como resultado, muchas hectáreas de bosques antiguos importantes han sido destruidas. Además, estoy en contra de la cocaína por la forma en que operan los narcotraficantes. Causan muchos conflictos en nuestra sociedad y la gente está siendo asesinada por ello”.

“Debido a que la coca tiene tantos beneficios para la salud, los gobiernos latinoamericanos deberían establecer un mercado para ella. Actualmente, las plantaciones de coca están siendo erradicadas, si bien la coca es un cultivo muy lucrativo. Nuestro gobierno debería respaldar a estos pequeños agricultores con conocimientos y recursos para que puedan seguir cultivando coca. Estos        cultivadores de coca no deben ser procesados, como está sucediendo en estos momentos. Debemos honrar la tradición. Pero también deberíamos exportar a otros países, para que tanto los países productores como los consumidores puedan beneficiarse de esta planta”.

“Hay otro rol importante que la hoja de coca puede desempeñar. En regiones aisladas de Colombia hay mucha pobreza y hambre, que afecta especialmente a los niños pequeños. Se puede obtener harina de la coca, que uno puede usar para hacer pan. Estos panes de coca contienen una gran cantidad de nutrientes y energía. Esto sería muy beneficioso, especialmente para estas áreas empobrecidas”.

 

Bianca

 

“Al igual que el tabaco y la marihuana, la coca es una planta con poderes especiales”, dice Bianca en su taller de costura. “Por lo tanto, debe ser tratada con respeto. Al vender coca en las tiendas, los indígenas colombianos pueden compartir sus conocimientos sobre las propiedades especiales de la planta de coca. Al mismo tiempo, vender coca es ambiguo: cuando se vende un producto nativo en las tiendas, usted forma parte del intercambio comercial. Un sistema capitalista contradice lo sagrado de la planta de coca. Cuando hacer negocios es el objetivo principal, la coca se convierte en un artículo de consumo que pierde respetabilidad”.

 * Janneke Nijmeijer es la fundadora de Fair Trade Cocaine, una fundación que investiga alternativas constructivas, humanas y sostenibles a la guerra contra las drogas, con un enfoque en el comercio de la cocaína. Uno de sus objetivos es reducir la corrupción, la violencia, la militarización y la destrucción ecológica que acompañan a la política mundial de drogas.