El enfoque legal de la coca ha sido uno de los temas más desafiantes en el actual sistema internacional de control de drogas, debido a la conexión de la planta tanto con la cocaína comercial como con las antiguas tradiciones andinas. Sin embargo, es raro que un caso relacionado con la hoja de coca llegue a un tribunal europeo, en una región donde esas tradiciones rara vez se discuten.
Es por eso que un reciente victoria legal en España [enlace en español] fue tan sorprendente y bienvenido. El caso, que tuvo lugar en Girona, una pequeña ciudad catalana, se refería a la importación de polvo de hoja de coca (también conocido como mambé). El imputado, un ciudadano colombiano que reside en España desde hace 10 años, fue acusado de tentativa de tráfico de estupefacientes tras ser detenido en 2014 por enviarse a sí mismo un paquete que contenía dos kilogramos de hoja de coca molida.
Este artículo fue publicado originalmente por el Open Society Foundations. El original se puede ver aquí.
Los colombianos que viven en España a menudo son estigmatizados y asociados con el tráfico de drogas, por lo que el acusado posiblemente fue víctima de un perfil. Además, los sistemas de justicia penal en muchas partes del mundo tienden a basarse en la idea del “reduccionismo químico”, a menudo excluyendo factores culturales o contextuales cuando se trata de plantas que contienen compuestos psicoactivos.
El equipo de defensa, dirigido por Roberto Castro y apoyado por el Centro Internacional para la Educación, Investigación y Servicios Etnobotánicos (ICEERS) y el Instituto Transnacional, se basó en gran medida en testimonios de expertos sobre prácticas culturales ancestrales relacionadas con la coca.
En las regiones andina y amazónica de América del Sur, la hoja se usa ampliamente y, en su mayor parte, legalmente, para una variedad de propósitos ceremoniales, medicinales y nutricionales. Pero la defensa también hizo hincapié en el hecho de que actualmente hay un resurgimiento del uso de la coca fuera de los límites de lo que se consideraría, en términos puristas, tradicional o indígena.
“Actualmente, el uso de la hoja de coca en su forma no procesada ya no está restringido a los territorios y poblaciones indígenas. Estas prácticas se están expandiendo debido a las propiedades estimulantes, nutricionales y medicinales de la coca”, explicó después del juicio Pien Metaal, del programa Drogas y Democracia del Transnational Institute.
Los fiscales habían buscado una pena de cuatro años de prisión, argumentando que el acusado tenía la intención de obtener 6.3 gramos de “cocaína”. Esto a pesar de que el Tribunal Supremo español fijó el umbral de posesión de cocaína para consumo personal en 7.5 gramos.
La defensa respondió además que importar dos kilogramos de hoja molida con el fin de extraer cocaína para su posterior distribución era absurdo, opinión corroborada por el Instituto Nacional de Toxicología durante el juicio. Si esa fuera la intención real, el mercado negro sería una fuente mucho más eficiente. La extracción de cocaína requiere el acceso a un proceso químico muy sofisticado, algo que no está al alcance del acusado o, de hecho, de la mayoría de las personas.
“El consumo de hoja de coca no es comparable al consumo de cocaína”, dijo el Dr. José Carlos Bouso, director científico de ICEERS. “No hay evidencia científica de que masticar hojas de coca sea perjudicial para la salud. Más bien, cada vez hay más pruebas de lo contrario. Por ejemplo, la investigación ha demostrado que es un estabilizador de los niveles de glucosa en sangre, un beneficio… con numerosas aplicaciones médicas”.
A medida que se desarrollaba el largo proceso, quedó claro que los hechos estaban del lado de la defensa y que el enfoque punitivo del estado hacia la planta tradicional se basaba en la ignorancia. El juicio concluyó el mes pasado con el fiscal retirando todos los cargos y una absolución total. Tras el anuncio de la conclusión del caso, estalló una ovación en la sala del tribunal, que estaba repleta de simpatizantes.
El veredicto no solo demostró la inocencia de un solo hombre, sino también la prohibición históricamente equivocada de la hoja de coca en general. Pero una reforma eficaz de las políticas de drogas no se puede lograr en el contexto de un solo país, o incluso de una región; lo que representa esta victoria legal es un prometedor primer paso para legitimar los usos ancestrales de la hoja de coca en todo el mundo.
El Centro Internacional para la Educación, Investigación y Servicios Etnobotánicos y el Instituto Transnacional son beneficiarios de las Fundaciones Open Society.


